HISTORIA DETRÁS DE BOTV:
TRAS EL DESCANSO QUE SE TOMARON TODOS DESPUÉS DE LA MUERTE DE LEAH BLOOMBERG Y CON EL OTOÑO A LA VUELTA DE LA ESQUINA, NUESTROS CHICOS ESTÁN CON MÁS ENERGÍA QUE NUNCA PARA DEJAR ATRÁS EL VERANO SÓLO PARA LOS SOÑADORES Y TURISTAS, Y EMPEZAR DE NUEVO SUS VIDAS EN LA REALIDAD. UNOS SE ADENTRAN EN LA FANTÁSTICA VIDA UNIVERSITARIA Y OTROS, HACEN MALETAS PARA EMPEZAR DE CERO NUEVOS TRAYECTOS. PERO NO, ELLA SIGUE AQUÍ CON NOSOTROS. OS SEGUIRÁ INFORMANDO DE TODO LO QUE VE Y OYE, PORQUE SABE QUE SE GUARDAN MUCHOS SECRETOS TRAS LA MUERTE DE LEAH, Y LA ALTA SOCIEDAD LUCHARÁ Y LUCHARÁ HASTA QUE ALGUIEN CAIGA. PORQUE EN EL UPPER EAST SIDE, LA VANIDAD ES LO PRIMERO. BIENVENIDOS DE NUEVO A INCOGNITO.
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Un capuccino nunca viene mal (Vaitihare)

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Un capuccino nunca viene mal (Vaitihare)

Mensaje por Tyra Keller el Mar Jul 05, 2011 10:42 am

Un nuevo día en nueva york. El olor a un nuevo día, abrir la ventana y encontrar una oleada de gente, eso era vivir en nueva york.
El desayuno me esperaba en mi cama por cortesía de mi mayordomo pero, no me apetecía desayunar en casa, me apetecía airearme un poco, para eso era verano.

Fui al baño a arreglarme y a ducharme. Cuando salí tenía el secador y la plancha a mano así que me dispuse a secarme el pelo como todo el mundo hacía al salir de la ducha.

Despues de haberme pintado, salí del baño y me dirigí a la planta de abajo, donde se encontraba mi hermana. Aún con el pijama puesto, le di los buenos días y le pregunté por el día de hoy, sus planes y demás.

Después de una larga y cálida conversación, volví al cuarto a escoger la ropa que me pondría. Finalmente me puse unos shorts y una camiseta de rayas rosas y blancas. El pantaloncito era de color blanco también. Y como no, unos zapatos de cuña preciosos.

Me eché colonia y busqué mi bolso para llevarme todo lo necesario para salir de mi casa. Una vez hecho esto, le dije a mi hermana que me iba y que iba a sacar al perro a pasear un rato, para que ella no lo tuviera que hacer mas tarde.

Sali por la puerta con mis gafas de sol y me fui hacia el centro de la ciudad. Tenía que desayunar así que llevé a toby conmigo hasta the cofee shop. Una vez allí dejé a mi perro atado cerca mio y entré, no tardaría mucho, o eso creía.

Enseguida me sirvieron mi café. No le costo mucho dado que ya me conocían. Pero hoy me apetecía comer algo aunque no comiera demasiado, así que le pedí un pastelito pequeño para comermelo.

Cuando me sirvió y le pagué, me senté en una de las mesas que tenía reservada siempre cerca de la ventana. A contemplar como la gente de la calle hablaba y comentaba cosas y vigilando como estaba el ambiente en new york.
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Re: Un capuccino nunca viene mal (Vaitihare)

Mensaje por Vaitihare I. Wright el Mar Jul 05, 2011 12:59 pm

Era un precioso sábado, aquel día se había levando pronto acompañada de una resaca que lo único que hacia era darle martillazos en la cabeza. Abrió las ventanas del salón con la leve esperanza de sentirse mejor dejando que la brisa que entrara por estas la relajara pero lo único que consiguió fue sentirse peor gracias a los pitidos de los coches. Miró el reloj con odio; las seis y media de la mañana. ¿Qué diablos hacía despierta tan temprano un sábado después de haberse acostado a las tres de la madrugada? No lo sabía, no tenía ni idea. Su despertador estaba apagado pero sus ojos se abrieron como platos, era imposible volver a dormir después de aquello.

Lo único que pudo hacer fue meterse a la ducha mientras pensaba que hacer. Desayunar fuera, eso era algo que tenía claro. No le apasionaba salir, lo cierto es que odiaba tener que escuchar el sonido de los coches a todas horas pero siempre acababa acostumbrándose y aquel día, aun con la resaca que la acompañaba de la noche anterior, no iba a ser menos. Rebuscó en el armario, aunque no demasiado, no tenía demasiadas cosas pero había conservado viejos vestidos de cuando vivía Londres y su padre todavía se empeñaba en cuidarla.
Su padre, aquel hombre que la intentaba proteger de todo. Lo echaba de menos. Echaba de menos coger el teléfono cada día y llamarle, pero no podía, no podía decirle dónde estaba. En ocasiones se le pasaba la idea de mandarles un mensaje de texto, para decirles que estaba bien, que todo le estaba yendo bien. Sabía que no podía, que en el momento que lo mandase su teléfono sería localizado pero sabía también que tarde o temprano lo haría, quizás con uno de esos teléfonos de pago. Su padre aun le ingresaba dinero en su vieja cuenta bancaria, pero ella no lo tocaba, no quería darle ni la más mínima pista de donde se encontraba su pequeña.

Optó por unos vaqueros cortos y una camisa negra. Algo simple, pero que siempre resultaba elegante por su simpleza. Ella era una gran amante de la moda, aunque su sueldo actual no le permitía hacer grandes gastos en ropa ni zapatos. No le importa, ella era feliz así. Feliz, bueno... Estaba contenta de saber lo que era vivir sin ser mirada como si de una asesina se tratase. Era lo más parecido a la felicidad que había tenido jamás. Cogió su bolso dando un leve suspiro y salió de su casa para comenzar a caminar por las transitadas calles de Nueva York. Aun se preguntaba por qué había acabado allí, que le había llevado a coger el avión que la había traído a una de las ciudades más habitadas de los estados unidos.

Sus pies se pararon por si solo frente a la cafetería de siempre. Ya formaba parte de la rutina. Entró nerviosa, deseando que no hubiese demasiada gente. Al fin y al cabo nunca había ido un sábado. Miró el reloj de su muñeca; ya eran las nueve. Se acercó a la barra y pidió un café bien cargado, apoyando una de sus manos en el mueble de madera. Observó la sala mientras esperaba que le sirvieran su desayuno e identificó una melena rubia entre la poca gente que allí había. Susurró un “Gracias” cuando la chica le entregó el café y se acercó a la rubia de la mesa. – ¿Tyra? – murmuró con algo de desconfianza, no muy segura de si estaba en lo correcto. Adelantó un poco su cuerpo para ver el rostro de la chica y sintió como su cuerpo se relajaba, aliviada por haber acertado. Temía equivocarse de persona y pasar esa terrible vergüenza – ¿Qué haces tú aquí? – preguntó algo extrañada. La chica podía desayunar lo que quisiera tumbada en su cama con sábanas de seda pero, en cambio, se encontraba en una cafetería cualquiera.


Última edición por Vaitihare I. Wright el Miér Jul 06, 2011 9:54 am, editado 1 vez
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Re: Un capuccino nunca viene mal (Vaitihare)

Mensaje por Tyra Keller el Miér Jul 06, 2011 12:06 am

Estaba sentada tomando mi capuccino de siempre cuando vi como se me acercaba vaitihare. Era una chica muy maja, una de las mejores que había conocido a lo largo del tiempo, y se sentó al lado mio extrañada preguntándome que hacía aquí, no dudé en responderle.

- Bueno, me apetecía tomar un capuccino y casi siempre suelo venir aquí, ahora que es verano no me gusta que esté mi mayordomo tan encima mio, me apetece mas bien salir a la calle y tomarme algo. - le dije sonriendo. - ¿Y, tu? ¿Qué te trae por aquí?. Tengo entendido que no te gusta mucho desayunar fuera. - le dije sonriendole.

Luego me levanté y le di un fuerte abrazo para luego sentarme y pedirle que se sentara al lado mio.

La verdad que era un poco raro ver a gente como yo meterse en esta cafetería pero bueno, era como mi segunda casa ya que mis padres venían mucho por aquí y bueno mi hermana y yo siempre estábamos rondando por la ciudad. No me gustaba estar encerrada, nunca me había gustado. Tenía que moverme. Era algo innato en mi.

Esperando a que me contestara le di un fuerte sorbo a mi capuccino, sabiendo que se había enfriado un poco y luego mordí mi pastelito disfrutando de su sabor por mi paladar. Ella sabía que no le dejaría pagar asi que esperaba que se quisiera tomar algo más. Invita la casa.
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Re: Un capuccino nunca viene mal (Vaitihare)

Mensaje por Vaitihare I. Wright el Miér Jul 06, 2011 10:14 am

Nunca había esperado encontrarse a la rubia allí, tampoco es que fuese muy a menudo a tomar café pero aquello no era Starbucks. Era una simple cafetería, una pequeña cafetería situada en Brooklyn. ¿Qué hacía una niña de papá allí? Igual simplemente le apetecía cambiar de rutina, aunque continuaba sin parecerle normal viniendo de Tyra sabía que aquello pasaba en ocasiones. Ella cuando era pequeña y todavía vivía en Hawai se despertaba cada mañana y caminaba hasta el bar más cercano para desayunar con el hijo de su criada. Una rápida imagen voló por su mente, haciéndole parpadear. Unos ojos verdes, con el borde azulado. Aquellos ojos eran de un color extraño, un color que conseguían hipnotizarte. Entonces recordó la sonrisa del niño, recordó como jugaban a la pelota cuando Vaitihare no tenía que estudiar. Lo echaba de menos, echaba de menos esa sensación de libertad, de saber que no tenías nada que ocultar y nadie te podía juzgar.

Se sentó en la misma mesa que la chica sin decir nada. Podía parecer mal educado, algo grosero por su parte coger una silla y sentarse sin más, pero ella conocía a la rubia que tenía sentada enfrente y suponía que aquel gesto no la iba a molestar. Y, si lo hacía, le iba a dar igual. Ella solo quería sentarse, no estorbaba allí. Curvó ligeramente sus labios, intentando mostrar una sonrisa amistosa pero no pudo, le resultó imposible. Era un esfuerzo demasiado grande para ser tan temprano y no llevar ni una gota de alcohol en su cuerpo. La chica que nunca ríe así era como algunos la veían desde el exterior. Si no es fácil conseguir que sonría, imaginate lo difícil que puede ser verla soltar una carcajada. A pesar de ello si lo hace, aunque no resulta tan escandalosa como las demás chicas. Solía sentirse mal por ello, por no poder gritar a los cuatro vientos como se sentía y todo lo que había ocurrido para así poder vivir en paz, poder sonreír y reír sin miedo, poder mostrarse tal y como realmente es. En ocasiones pensaba si algún día podría huir de todo aquello que ella misma había creado, si podría quitarse esa máscara que parecía ya estar pegada a su piel.

Ajá – susurró cuando la chica terminó de hablar, jugando con una de las servilletas que parecía ser de plástico por aquella textura tan característica de las servilletas de bar. Le dio un sorbo al café y esperó a que algo interesante ocurriese, aun sabiendo que nada pasaría aquella mañana. Ya tenía suerte de haberse encontrado con la rubia. ¿Suerte? No, no tenía suerte. Aunque fuese una buena amiga para ella tampoco tenía demasiadas ganas de hablar y sabía lo habladora que solía ser Tyra a pesar de ser temprano. Se encogió de hombros al escuchar la pregunta. ¿Qué hacía allí? No lo sabía. Era un día diferente, el sol le gritaba que saliese desde la ventana y ella no pudo decir que no pero no pensaba soltarle tal cursilada a la chica – Tenía algo de dinero y me apetecía café del bueno – comentó dándole otro sorbo a su café. El de su cafetera estaba bien, pero era café del barato. Los cafés caseros nunca se pueden comparar con los del bar; la calidad la da mil vueltas.

En su cabeza todo tendía a sonar ridículo. ¿Café del bueno? Como si ahora ella fuese una experta con el café. Observó a la chica con detenimiento; sabía que iba a pagar ella. Podría haber dicho que le sabía mal, que no pagara, que ella tenía dinero pero, en cambio, lo único que hizo fue llamar al camarero que vestía unos pantalones negros y una camisa del mismo color y pedirle un cruasán relleno de chocolate para completar su desayuno. No era algo realmente saludable, ¿a quien le importaba la dieta? Tenía claro que, a partir de la próxima semana, iba a comenzar a correr cada mañana o tarde durante, como mínimo, una hora. Quería ponerse en forma, o al menos mantener la poca forma que ya tenía.
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Re: Un capuccino nunca viene mal (Vaitihare)

Mensaje por Tyra Keller el Miér Jul 06, 2011 10:29 am

La chica de los ojos claros, cautivaba mi mirada. No sabía porque pero eramos grandes amigas, la verdad que todo el mundo se extrañaba de que alguien como yo estuviera en un sitio como este pero, conocía al camarero y era un ambiente un tanto familiar, no como starbucks, ahí lleno de gente sin dejarte vivir ni respirar, con miles de miradas que no dejaban de mirar y no te dejaban respirar.

A pesar de todo lo que pudiera estar pensando de mi ella me caía bien, no era como las otras chicas, era un tanto diferente, particular, y era eso lo que me llamaba la atención de ella, casi nunca la veía reir, por no decir nunca, era un poco sería pero conmigo se soltaba un poco más, o eso pensaba yo.

- Me alegro de encontrarme contigo, la verdad, estaba un poco aburrida aquí tan sola y tal, no me apetecía pasear por la calle y bueno, supongo que un café nunca viene mal. Y hablar con una amiga tampoco. - le dije sonriendo. - Bueno, cuentame, que tal tus relaciones y todos esos rollos que nos traemos todos los jóvenes. - le dije sonriendo. No sabía si me iba a contestar pero por lo menos entablaba algo de conversación que nunca venía mal.

Me gustaba hablar con la gente pero hoy no tenía ganas de mucho, estaba pensando en porqué no había encontrado el amor todavía aquí, seguramente estaría en algún lugar vagando perdido y silencioso, sin más que ofrecer que una tímida caricia. Se supone que a mi me costaría menos ligar por eso de que me gustaran ambos sexos pero últimamente la gente con la que ligaba solo te quería por interés, luego se esfumaba como las cenizas de un cigarro se esfuman del asfalto.
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Re: Un capuccino nunca viene mal (Vaitihare)

Mensaje por Vaitihare I. Wright el Miér Jul 06, 2011 11:26 am

Los ojos de un color claro, casi grisáceo, de su amiga siempre habían llamado la atención. Quizás por eso fuese su amiga, por eso le había dado la oportunidad de entrar en su vida por una ventana abierta de par en par. La rubia tenía que sentirse afortunada ya que no todo el mundo entraba en su vida así como así y entrar por una ventana, por muy cutre que aquello pareciese, era lo mejor que te podía pasar si pretendías llevar una buena relación con Vaitihare. La puerta grande estaba reservada, estaba sellada con cinta adhesiva, con varios candados y cerrada a cal y canto esperando la persona indicada que tuviese el suficiente valor como para romperlo todo y subir hasta el ático, hasta los peores pensamientos y recuerdos de la joven, sin tener miedo. Ese alguien que todos esperan encontrar alguna vez en la vida pero que ella creía que nunca encontraría.

Observó curiosa el tenedor y el cuchillo que descansaban a ambos lados del plato donde se encontraba su cruasán. No solía pedir nada de la sección de bollería, más que nada porque su presupuesto no era el adecuado para ir malgastando el dinero, pero como aquella vez invitaba su amiga... ¿Ella que sabía que debía comérselo con tenedor y cuchillo? Bebió otro trago de café y cogió los cubiertos, cortando el dulce en varios trocitos y llevándose uno a la boca después. Sintiendo como el chocolate se derretía en su boca, disfrutando de aquel sabor que tanto había echado de menos a lo largo de los años. Tenía ganas de acabar la universidad para poder coger algo de dinero que su padre le mandaba y volver a huir a otro lugar antes de que averiguase donde se encontraba.

Vaity curvó sus labios, esta vez mostrando algo sus blancos dientes. ¿Sus relaciones? ¿Todos esos rollos? ¡Qué absurdo era todo eso! Se centró en las primeras palabras que había dicho y asintió con la cabeza antes de llevarse otro trozo de dulce a la boca. Volvió a beber antes de contestar y desvió la vista un instante a los trozos de servilleta que había roto en formas hacía unos instantes, volviendo a juguetear con ellos como si de confeti se trata – Supongo que nunca viene mal – mordiéndose el labio, pensativa, recordaba sus ultimas actividades en grupo. No había gran cosa, y si lo había Tyra había estado presente. Se encogió de hombros – No hay nada nuevo, no he conocido a nadie nuevo... Ya sabes que mi vida no es interesante en absoluto – al menos la vida que su amiga conocía, la vida aburrida y rutinaria que había estado llevando los últimos años.

Tenía miedo de escuchar una larga y confusa respuesta si preguntaba cómo le habían ido a ella las cosas, pero sabía que formaba parte de su contrato verbal de amigas. Debía preguntar, por pura educación, para mostrar un mínimo interés. Lo cierto era que le gustaba, aunque no lo mostrara, a ella le gustaba escuchar todas esas historias que le contaba su amiga mientras se imaginaba siendo ella la protagonista como debería haber sido si aquel accidente no hubiese arruinado su vida. – ¿Qué hay de ti? ¿Algo nuevo que contar? – preguntó mostrando cierto interés en el tono de sus palabras. Volviendo a centrarse en los papelitos rotos mientras esperaba la respuesta de la rubia. Tenía esa terrible manía de no mirar directamente a los ojos cuando alguien conocido le comenzaba a contar una larga historia. No por nada en especial, solo no quería que esa persona supuese que era lo que le pasaba a ella por la cabeza mientras esta hablaba. Porque sentia esa horrible sensación de que a través de sus ojos se podía ver el miedo que cultivaba en su interior.
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Re: Un capuccino nunca viene mal (Vaitihare)

Mensaje por Tyra Keller el Miér Jul 06, 2011 11:33 am

Me hacía mucha gracia como miraba al croissant. No sabía que se comía con cuchillo y tenedor pero bueno, a mi me daba igual como se lo comiera, al fin y al cabo teniamos cierta buena relación como para andar con vergüenza ahora en este preciso momento. Yo no comería nada por el momento, puesto que ya había comido antes un pastelito delicioso.

Estaba escuchando atentamente su conversación, lo cierto es que ibamos muchas veces juntas a muchos sitios y me contaba muchas de sus cosas, o las vivía con ella, en fin tampoco tendría mucho que contar y ella tampoco era del todo habladora, aun así me caía bien. Respecto a su pregunta, le contestaría un poco escueto, mi vida no había sido muy especial, que digamos.

- Bueno, pues tengo que confesar que estuve con un chico saliendo durante cinco años, años después me di cuenta de que también me gustaban las mujeres. Ahora, sin embargo, estoy soltera y entera. Estoy esperando alguien que me conquiste de corazón, no solo con palabras. - le dije sonriendo.

La verdad era que me habían hecho mucho daño a lo largo de mi vida y que para que me enamorara de verdad, tendrían que demostrarme mucho, todo aquel que quisiera conquistarme. No era difícil conquistarme pero tampoco se lo iba a dar todo masticado, era algo que debían hacer ellos, sino se perdería la gracia.

Ser bisexual no estaba del todo mal. Tenía sus pros y sus contras pero a mi me gustaba ser como era y no tenía reparos en contarlo por ahí. No me avergonzaba de mi misma ni nada por el estilo, había problemas muchísimo más graves que los mios en este mundo, yo no tenía ningún problema y quien lo creyera que se fuera al psicólogo y se mirara un poco la cabeza.

La gente sin escrúpulos era la gente que odiaba. La gente que por ser distinta ya te dejaban de lado. Esa gente era la típica gente a la que mandaría a fregar el suelo un rato y que luego me llamara si quería algo. No me gustaba esa clase de gente y a lo largo de mi vida había encontrado mucha gente así.

Sería perfecto vivir en un mundo donde nadie se metiera con nadie, pero eso nunca es posible, no en el mundo en el que vivimos, aunque las guerras se irían y acabarían con el sufrimiento y el acoso que sufre todo el mundo.
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Re: Un capuccino nunca viene mal (Vaitihare)

Mensaje por Vaitihare I. Wright el Jue Jul 07, 2011 3:44 am

Por su cabeza pasó la idea de ofrecerle un trozo de su desayuno, como una buena amiga, además era ella quien iba a pagar su desayuno... No, no lo iba a hacer. No pensaba hacerlo. Iba a ser egoísta, seguramente la rubia ya habría comido algo o diría que no quería por pura educación pero Vaitihare no iba a insistir por lo que ni se molestó en ofrecerle desde un principio y llevó el ultimo trozo a su boca sin pensarlo dos veces. Pedir otro sería ya demasiado exagerado, además aun debía tomarse aquel delicioso café que había sobre la mesa.

Continuó con los papeles, esta vez ordenándolos de formas distintas. Podía parecer una loca desde fuera, allí, poniendo trozos de papel en una especie de montaña para luego hacer varios montones diferentes de la misma estatura. Ella solo imaginaba. Imaginaba que era un castillo, un pequeño castillo donde dentro vivía una princesa que esperaba ser rescatada pero, de repente, la torre caía sin remedio y todo lo que había en su interior acababa destruido.
De forma repentina dejo los papeles, dejando algunos que habían caído al suelo. No debía pensar en princesas ni cuentos de hadas si no quería volverse gilipollas y arrepentirse por haber huido de su mundo donde todo prometía ser de color rosa y donde todos le repetían que su oscuro pasado quedaría en secreto.

Luego recordó donde estaba, y con quien estaba. En aquella cafetería de Brooklyn junto con su amiga Tyra que le contaba las novedades de su vida aunque lo que le dijo no le sonaba a una novedad en absoluto pero no dijo nada sobre eso, no iba a discutir sobre que aquello que acababa de decirle la rubia ya lo sabía. – Tienes más donde elegir – se limitó a decir encogiéndose de hombros, observando los ojos de la chica durante un largo instante, dando un pequeño sorbo al café que la aguardaba sobre la mesa.
Ser bisexual no era para nada nuevo, ella lo era aunque tenía más hacía los chicos. Siempre había pensado que acabaría casada con uno – aunque la idea de casarse fue desapareciendo poco a poco de su mente – pero aun así se divertía tanto con chicos como con chicas. La gente estaba acostumbrada, o al menos la gente con la que ella se rodeaba. Ser de clase alta, como Tyra, y admitir en voz alta que te atraen ambos sexos siempre resulta ser algo más escandaloso aunque, en realidad, casi todos los jóvenes de clase alta acababan probandolo todo. La única diferencia es que todos callaban, se guardaban el secreto unos a otros.
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Re: Un capuccino nunca viene mal (Vaitihare)

Mensaje por Tyra Keller el Jue Jul 07, 2011 4:37 am

Sonrie y se feliz, eso era lo que me decía siempre mi madre. Con todos los problemas con los que me encontraba siempre me decía lo mismo, nunca había entendido el porqué ni me daba ninguna razón buena para que la creyera. Ella no era feliz con mi padre y nunca lo admitió.

Me empezaba a poner nerviosa vai, puesto que estaba todo el rato rompiendo servilletas de papel en pedacitos, sin mas ni menos. Pero bueno no me lo tomaba a mal. Cada una se lo pasaba bien a su forma. Pero me hacía gracia y no podía evitar reirme un poquito aunque solo con alguna que otra sonrisa.

A pesar de haberle contado eso ella no estaba sorprendida, ya conocía todo lo que a mi me gustaba y yo mas o menos también sabia que ella no tenía ningún reparo en contarme sus cosas. En las clases altas como la mia era un poco raro gritar a los cuatro vientos tu condición sexual. Pero en mi mundo casi todo el mundo lo era, o lo había probado alguna vez, no era nada raro.

- Cuida con el croissant, te estas manchando y no me gustaría que estropearas tu vestido. - le dije señalándole con un dedo el sitio en el que se había manchado para que se limpiara un poco. Luego cogí unas cuantas servilletas y se las dí para que se limpiara. A mi también me pasaba, siempre me manchaba con cualquier cosa que tuviera en la mano, era un poco patosa.
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Re: Un capuccino nunca viene mal (Vaitihare)

Mensaje por Vaitihare I. Wright el Jue Jul 07, 2011 12:45 pm

No debía dejar que su mente la absorbiera, que la distrajera de la realidad como pretendía hacer cada momento de su vida. Evitar que la evadiera del mundo que la rodeaba. Ese mundo lleno de jóvenes con ganas de marcha, de adolescentes que fingían estudiar en su habitación y lo único que hacían era pasar horas y horas frente al ordenador, de adultos ansiosos de llegar a casa después del trabajo para encontrarse con su familia o, simplemente, para disfrutar de la soledad. Había tanta gente, tantas cosas que ella no conocía y no conocería jamás... De nuevo estaba absorta por sus pensamientos, no podía evitarlo, tan solo se ausentaba dejando su cuerpo sentado en una silla de la cafetería mientras que su mente viajaba hacía los mundos de nunca jamás; donde recordaba los momentos de cuando tan solo era una niña y, cada año, le llevaban una tarta gigantesca de su personaje favorito de dibujos hasta la cama. Le gustaba. No. Le encantaba aquel regalo de parte de su madre y lo echaba de menos. Vaya que si lo hacía... Los últimos cumpleaños los había pasado a solas, exceptuando a su compañera de piso, dejando una tarta en la mesilla de noche a escondidas para encontrarla por la mañana en un estado deplorable. Luego la tiraba a la basura, escondiendo las lágrimas que caían por sus ojos. Recuerdos, eso era lo que ella odiaba y a la vez tanto amaba; los recuerdos.

La voz de la rubia la sacó de sus pensamientos. ¿Pensaría que estaba loca? Era probable que lo hiciera. Y no solo ella, miles de personas. Pero,según había oído de su productor y director de cine favorito, las personas locas eran las mejores. ¿De qué se tenía que preocupar? Todo el mundo tenía dos caras, no era la única que jugaba con ellas como una niña jugando con su muñeca de trapo. Había aprendido muchas cosas durante todo el tiempo que llevaba en esa ciudad. Fácil, esa era la palabra. Todo le resultaba más fácil desde que había aprendido a como comportarse. La gente de allí era demasiado diferente a la gente británica y el acento inglés que había adquirido tras los años pasados allí hacía que varias miradas de desprecio fueran dirigidas a su persona. Puede que no solo por el acento inglés, puede que también fuesen porque ya no era una niña rica que llevaba un vestido más caro que el auto que conducía, quizás también fuese por las palabras groseras que ahora había aprendido a decir. Demasiadas cosas.

Volvió al mundo después de un par de segundos de angustia y preocupación que evitó mostrar exteriormente y cogió la servilleta, limpiando con cuidado el lugar que su amiga le había señalado. Lo cierto era que le daba igual mancharse, había tenido días peores. En una ocasión tuvo que ir a clase con una gran mancha de café en los pantalones por culpa de un nuevo camarero en la cafetería del campus, por suerte todo aquello pasó al final del día y pudo volver pronto a casa. Pasó la servilleta con brusquedad, posiblemente se quedara una marca roja en su piel durante unos segundos por la fuerza con la que la había pasado – ¿Ya está? – le preguntó, volviendo a pasar una nueva servilleta por si la respuesta era negativa. Manías suyas. Era capaz de pasarla treinta veces aunque le dijesen que ya estaba limpia al completo.

Le dio un sorbo al café mirando con curiosidad al señor de pelo blanco que acababa de entrar al local. No tenía pinta de ser pobre pero, en cambio, llevaba ropa de varios días y un diminuto agujero en el bolsillo de la chaqueta de lana por donde se le caían varias monedas. Era contradictorio; ropa vieja pero una barba perfectamente recortada. Puede que se tratase de uno de esos viejos excéntricos que paseaban a veces por Central Park. Su vista se topó con dos enormes circunferencias bajo el brazo del anciano y recordó que hacía demasiado calor en la calle como para andar con tal abrigo. Estaban en verano. Verano el sinónimo de las vacaciones. No muy segura de querer hablar ella después decidió comenzar una conversación con su amiga, tratando de sonar lo más amistosa posible. – ¿Qué vas a hacer en vacaciones? – tan solo quedaba una semana, una semana para ser libre de exámenes, poder levantarse tarde y poder tragarse toda la teletienda que echaban por la tele cada noche.
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Re: Un capuccino nunca viene mal (Vaitihare)

Mensaje por Tyra Keller el Vie Jul 08, 2011 3:41 am

Vai, vai, pensé para mis adentros. Siempre tan misteriosa tan oculta y transparente. Siempre estaba pensando para si misma evadiendose del mundo y de todo lo demás que le rodeara, aveces parecía como si no me escuchara pero ella siempre me estaba escuchando y poniendo atención a mis propuestas. Llamaba mi curiosidad para que negarlo.

Me recordaba a una niña pequeña que había conocido hace tiempo, siempre estaba pensando en sus cosas y luego te preguntaba cosas que eran curiosas y tenían su porqué. Luego cuando la miraba a los ojos me transmitían tanto , eran tan expresivos que se podían ver miles de experiencias y ilusiones a través de los ojos de mi querida aimjga.

Cuando le dije que se había manchado con el croissant, no pareció importarle demasiado pero aun así parecía preocupada por ello.
- Tampoco estabas tan manchada, pero bueno se te veía un poco de chocolate y te lo has quitado. - le dije sonriendo.

Después de esto entró una especie de vagabundo a la cafetería en la que nos encontrabamos pero tampoco me importo mucho. Lo miré, pero parecía el típico multimillonario que había sufrido a lo largo de su vida y que al final había dejado su vida de lujuría y de exceso para vivir una vida más peculiar.

- Bueno son vacaciones y supongo que me iré a algún sitio con mi hermana pero no lo se, tampoco lo creo demasiado, estoy muy bien por aquí y tengo muchas cosas que hacer. ¿Y, tu? - le dije sonriendole.
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Re: Un capuccino nunca viene mal (Vaitihare)

Mensaje por Vaitihare I. Wright el Sáb Jul 09, 2011 12:54 pm

Poco a poco se podían apreciar los rayos del sol colándose por la ventana con más fuerza que cuando ella entró. Igual se había equivocado al dejar sus viejas gafas de sol sobre la mesa al salir de casa pero según había escuchado de boca del hombre del tiempo aquella soleada mañana iba a ir desapareciendo a lo largo del día dejando unos cielos nublados y con probabilidad de una preciosa tormenta de verano. Tenía claro que aquella noche saldría al balcón con su fino pijama y observaría desde allí caer el agua fascinada, como siempre lo hacía. Parecía idiota cada noche de tormenta, allí parada sintiendo como sus pies se mojaban de agua irremediablemente. Sus vecinos seguramente la tomarían como una loca, una loca antipática que vivía con una chica que no hablaba demasiado pero que se le iba a hacer...

Había algo aquel día que la mantenía más distraída que nunca. No era el tiempo, ni tampoco era aquel pequeño lugar lleno de ojos que te observaban por encima. Era la fecha, aquella semana en concreto. Esa semana del año que desde que se mudó de Hawai había pasado encerrada en su casa durante cada largo día. Esos días de sufrimiento recordando cada pequeño error de su vida, recordando los últimos pasos de la pelirroja hacía su muerte. Aquel gritó de ayuda que no le sirvió, sus cabellos rojizos volando casi a cámara lenta ante la mirada atónita de la rubia.

Asintió al oír hablar algo que ni siquiera entendió. ¿Qué estaba haciendo con su vida allí, en Nueva York? No arreglaba nada huyendo de sus problemas, lo había escuchado de boca de tantos y de la suya propia mientras trataba de dar consejos a diferentes personas. Todo es peor cuando te vas lejos, no huyas. Solucionalo y ya no te torturará ni un segundo más durante el resto de tu vida. Esas eran sus palabras, las palabras que también se había dicho a si misma minutos antes de subir al avión que la llevo a esa fantástica ciudad llena de luces y fiesta.
Resopló con brusquedad por la nariz, dándole un trago al vaso que había sobre la mesa. Escuchando ahora las palabras que su amiga le decía sobre el verano. – Yo... – fijó su vista en el cuadro colgado tras la barra, un cuadro con miles de dibujos en que no había nada y a la vez había de todo. O al menos ella lo veía todo. Una buena obra que le recordaba los viejos tiempos. – No tengo dinero para ir a ningún sitio. Lo pasaré trabajando y repasando, como siempre –. admitió encogiéndose de hombros. Sus viajes de ensueño se terminaron desde que piso tierra americana, desde el momento en el que puso un pie sobre el avión. Aquella fue su despedida, o quizás su hasta luego, hacia sus grandes fiestas en Ibiza, los viajes familiares a Roma y las fugas repentinas a París – Además... Estoy bien aquí. Hay de todo, no me puedo quejar – quejarse si podía, pero no debía. Esas dos palabras que tan mal se llevaban. Poder y no querer; querer y no poder. Nunca iban juntas, no para ella.
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Re: Un capuccino nunca viene mal (Vaitihare)

Mensaje por Tyra Keller el Mar Jul 12, 2011 1:22 am

Llevabamos mucho tiempo escuchándonos hablar. Tiempo que no era para nada en vano si estabas con una buena amiga. Los rayos de luz se cruzaban por la ventana de la cafetería. Era mejor que hiciera sol que no esos días de tormenta que odiaba con mis más profundas fuerzas. La lluvia no me gustaba, solo servía para ayudar a los agricultores a cultivar sus hortalizas y verduras. Para mi solo era agua que te estropeaba el pelo y te dejaba peor de lo que habías salido de casa. Era horrible y siempre que llovía estaba en mi casa sin hacer nada.

En cambio en New York no llovía mucho. Eso me gustaba. Los días que no llovía los pasaba con mi hermana. Ibamos de compras o a la playa y nos relajabamos un poco. Mi hermana siempre tenía ganas de salir además siempre lo pasaba bien con ella.

Mi amiga estaba pensando en algo pero yo no sabía en que y no quería meterme.

- Bueno, si quieres nos vamos las dos de viaje. Así lo pasamos genial juntas y te vas de esta ciudad aunque sea por unos dias, nunca viene mal. - le dije sonriendo. Yo pensaba irme de vacaciones, para que negarlo y si iba con alguien lo pasaría mejor que sola.

Seguramente si no iba con nadie me quedaría en mi casa con mi hermana y nuestro perro. Pero me apetecía evadirme de new york. Era un poco deprimente estar en verano y quedarte siempre en el mismo lugar. Siempre que podía me escapaba de ahí. Era algo que llevaba en mente desde hacía mucho tiempo. Algo que me rondaba la cabeza. Evadirme de mis problemas y solucionarlos pirandome de la ciudad.
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