HISTORIA DETRÁS DE BOTV:
TRAS EL DESCANSO QUE SE TOMARON TODOS DESPUÉS DE LA MUERTE DE LEAH BLOOMBERG Y CON EL OTOÑO A LA VUELTA DE LA ESQUINA, NUESTROS CHICOS ESTÁN CON MÁS ENERGÍA QUE NUNCA PARA DEJAR ATRÁS EL VERANO SÓLO PARA LOS SOÑADORES Y TURISTAS, Y EMPEZAR DE NUEVO SUS VIDAS EN LA REALIDAD. UNOS SE ADENTRAN EN LA FANTÁSTICA VIDA UNIVERSITARIA Y OTROS, HACEN MALETAS PARA EMPEZAR DE CERO NUEVOS TRAYECTOS. PERO NO, ELLA SIGUE AQUÍ CON NOSOTROS. OS SEGUIRÁ INFORMANDO DE TODO LO QUE VE Y OYE, PORQUE SABE QUE SE GUARDAN MUCHOS SECRETOS TRAS LA MUERTE DE LEAH, Y LA ALTA SOCIEDAD LUCHARÁ Y LUCHARÁ HASTA QUE ALGUIEN CAIGA. PORQUE EN EL UPPER EAST SIDE, LA VANIDAD ES LO PRIMERO. BIENVENIDOS DE NUEVO A INCOGNITO.
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I’m taking it slow, feeding my flame, shuffling the cards of your game {Cedric}

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I’m taking it slow, feeding my flame, shuffling the cards of your game {Cedric}

Mensaje por R. Cyrla Freeman el Miér Jul 06, 2011 9:59 am

Plegaba con cuidado las sábanas, y luego las extendía para que no se arrugaran, seguramente no había nadie en la ciudad que supiera hacer una cama mejor que Cyrla. Años y años de práctica... ¿todo un orgullo? Uno presume de lo que puede, aunque Cyrla no acostumbra a hacerlo, ¿a quién le iba a contar que sabe hacer camas como si le fuera la vida en ello? Tras este pensamiento, Cyrla se imaginó una conversación en plan: "¿Sabes? Cuando acabe el otoño iré a la universidad de Oxford, he sacado todo matrículas de honor". Y ella levantaría la cabeza y respondería: pues...¿adivina quién es capaz de hacer seis camas en menos de un minuto?" Totalmente fuera de lugar. A quien le contara eso podría pasarse el resto de su vida riéndose de ella... y a Cyrla no le hacía ni una pizca de gracia que se rieran de ella, ni con ella, ya podías contarle el mejor chiste del mundo intentando hacerle reír, que no lo conseguirías, tan solo te haría una mueca nada divertida y seguramente rotaría los ojos. Cyrla se ríe de los hechos de la vida, de las cosas naturales, no puedes esperar a que se ría de algo hecho para reír, le hace mucha más gracia las casualidades de la vida, los encontronazos tontos y aún más las caídas tontas. Un humor raro... no, raro no, original, como le decían las maestras de la escuela, para que los demás niños no se rieran de ella, ahí, ayúdandola a establecerse y a socializar, gracias a ello le llamaronn "Quiz" hasta que un día, cuando se le encendió su pequeña llama, le arañó la cara al más malote de la escuela y éste se marchó llorando. Desde ese instante nadie se volvió a meter con ella... desde ese día, hasta llegar al instituto, donde comenzó todo de nuevo, pero esta vez peor tras lo del incendio y todo lo demás, de pequeña decía que cuando fuera mayor sería muchísimo mejor que todas aquellas personas que se divertían a su costa, y ya ves tú, de pequeña hablaba demasiado. Probablemente, ahora, mientras eran las nueve de la mañana y ella se dedicaba a hacer una cama, áquel machote al que arañó la cara estaría aún durmiendo en su cama, con su mujer, en su preciosa mansión con sus dos preciosos y rubios hijos. El mundo no colocaba a la gente en su lugar, el mundo te jodía por todos lados hasta dejarte peor que antes, queriendo darte lecciones.

-¿Cyrla? - la voz de la señora Von Streiden resonó por la habitación, Cyrla se volvió hacia ella y la miró con curiosidad, había estado tan absorta en sus pensamientos que se había dejado caer en la cama, por suerte pudo ponerse en pie antes de que Josephine abriera la puerta, últimamente se estaba arriesgando demasiado en su empleo, últimamente y desde que llegó a aquella peculiar casa. - Voy a salir un rato de compras, necesito comprarme un bolso nuevo de Prada, te dejo sola, si ocurre cualquier cosa, llámame al móvil. Eso es todo querida, luego nos vemos. - Cyrla asintió con la cabeza en silencio, mientras que Josephine la miró con cautela, y algo de desconfianza en su mirada, observó su habitación como queriendo memorizar los objetos que habían en ella, como si cuando se diera la vuelta Cyrla lo agarrara todo y lo metiera dentro de su bolso marrón. Desconfianza en estado puro, pero no importaba, ella también desconfiaba... de la señora Von Streiden, del señor Von Streiden, ¿y por qué no? De la mansión entera. Era tan grande que al estar sola se asustaba, y podía llegar a imaginar como la encerraban en un cuarto y comenzaban a torturarla. No debió ver Saw el otro día en el Canal Uno... curiosidad morbosa, pudo leer una crítica de la última película de Saw - creo que hay cinco o seis - en la que la ponían como una "magnifica y repulsiva monstruosidad", esa descripción tan... extaña llamó su atención, y esa misma tarde marchó a alquilar el DVD. ¿Dónde leyó la crítica? En el periódico, no es que sea una gran fánatica de ellos, simplemente los colecciona, le gusta informarse de vez en cuando, saber que pasó ayer, ante-ayer, y de vez en cuando hoy, aunque os diré un secreto: en realidad no le importa en absoluto. Lo hace para saber que está cuerda del todo, para volver al mundo real y salir de su burbuja... de vez en cuando, para cerciorarse de que el Sol aún gira alrededor de la Tierra, ups.. quiero decir... al revés, sí, eso, que la Tierra gira alrededor del Sol, nunca se me dieron bien Ciencias de la Naturaleza, como a Cyrla, que en realidad en la única asignatura que destacaba era en Lengua y Literatura ya que siempre se estaba sacando historias y cuentos de la manga, Cyrla era y es original, para bien o para mal, aunque ahora ya nadie conocía sus dotes artísticos, ella era la mujer de la limpieza, y realmente poco más.

Y entonces lo vió. Un ramo de unas preciosas rosas rojas dentro de una jarra con forma cilindrica descansaba sobre un precioso aparador de caoba cobrizo con un aspecto antiguo, posiblemente restaurado. Cyrla se acercó a las rosas dejando la cama a medio hacer, olvídandose por completo de ella. Ahora solo veía la docena de rosas. Las flores, su otra gran obsesión.
- Hola bonitas, ¿cómo estáis? - y a quiénes trataba con más amabilidad que a nadie. Obviamente no esperaba respuesta por su parte, no estaba tan loca, amaba las flores hasta los extremos, y ya está. Agarró una rosa y se la puso en la nariz para poder ololerla, como si de la mejor fragancia se tratara, mejor que Channel, que todas las fragancias de Lacoste juntas, y las de Mandarina Duck, algunas de las marcas que tan solo tenía la señora Von Streiden, tantas colonias para una sola persona, ¡ni qué tuviera veinte amantes! Quizás... total, el señor Von Streiden solo iba a su casa a dormir, a comer, ah, y a gritarle a Cedric, su único hijo. Desde la llegada de Cyrla más de dos veces había escuchado sus broncas, él obsesionado con que fuera doctor... y Cedric no tan de acuerdo con la decisión que su padre había tomado con él. Un peso menos para Cyrla; desde luego que su madre no le había dicho nada sobre su futuro, nunca lo habían hablado... a ninguna de las dos le importaba. Bueno, al principio Felicity le había dicho que sino hacía los deberes, no conseguiría nada, pero hacer los deberes no era nada atractivo, nunca lo fue, ni para los niños normales, ni para los no tan normales.





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Re: I’m taking it slow, feeding my flame, shuffling the cards of your game {Cedric}

Mensaje por Cedric M. Von Streiden el Miér Jul 06, 2011 3:36 pm

Abrió lentamente los parpados notando como la luz le daba de lleno en el rostro haciéndole hacer una pequeña mueca mientras una de sus manos se levantaba para tapar con sus dedos la entrada del sol directamente a los ojos. Miro a su alrededor tratando de reconocer donde se encontraba, dándose cuenta con esta inspección de que era el ático de su padre donde él había hecho ya miles de remodelaciones, aparte de que en las paredes se encontraban colgados grandes pliegos de papel donde él había dibujado algunas de sus obras, obviamente ninguna de ellas para ser vendidas sino para mera decoración del lugar. Su cuerpo se sentía algo pesado y mientras se levantaba pudo ver en la pequeña mes que tenía frente a la cama una bolsa de plástico cuyo contenido eran diferentes pastillas de colores… Quizá esa fuese la razón por la cual se sentía como si hubiese corrido un maratón, negó para sí mismo mientras tomaba su ropa del día anterior cambiándose con deliberada lentitud para seguir con la recolección de su móvil, cartera, llaves y claro: Las pastillas. Tardo cerca de hora y media para salir de aquel ático para después tomar su motocicleta regalo de su madre después de una enorme pelea ‘Creo que podemos darte ese gusto’ había murmurado al entregarle las llaves de aquella bestia según ella, para él era lo más cercano a la perfección, al montarse en su vehículo simplemente tomo rumbo a la casa de sus padres, a su querido y dulce hogar. Detestaba pensar de esa casa como su hogar, lo odiaba realmente y pensaba de hecho más como su hogar aquel ático donde había despertado, pero si quería seguir con todo aquel acto de estar yendo a la universidad para graduarse como médico tenía que ir de vez en cuando a esa casa donde sus padres le invitarían a comer y luego se quedaría ahí por algunos días saliendo por la mañana para simplemente regresar a dormir en la noche. Estaciono la motocicleta en el garaje tapando esta con su protector para después entrar por la puerta que se encontraba allí, inspecciono el lugar dándose cuenta de que sus padres no se encontraban –aunque aquella realización tuvo que ser también por la falta de sus autos-, pero si se escuchaban los pasos de algunos de los trabajadores de la casa por lo que sin molestarse de limpiarse los zapatos en el tapete o preocuparse por arreglarse la camisa para estar presentable para su madre subió las escaleras al segundo piso de la casa donde se hallaban algunas de las habitaciones, siendo algunas de estas las de sus padres y la suya al final de pasillo.

Sus pasos eran lentos, realmente lentos por lo que tardo cerca de ocho minutos para subir las escaleras aunque si quisiese echarle la culpa a algo seguro sería a su móvil que parecía vibrar cada segundo ¿Popular? No, no lo era, pero si se mantenía conectado para saber cuáles serían las próximas fiestas a las que podría acudir o simplemente para mantenerse al día de lo que pasaba con sus escasas amistades. Al llegar al segundo piso se pasó una mano nerviosa por su cabello, tratando de mantenerse tranquilo, al parecer aquellas pastillas de la noche anterior alteraban sus nervios más de lo que solían alterarse con algo tan sencillo como la marihuana o la cocaína. Suspiro con pesadez mientras caminaba arrastrando los pies y la mochila en la cual cargaba un bloc donde solía hacer algunos dibujos y una lapicera con… Lo que traen las lapiceras; sin hacer mucho más que aquello se encamino para poder de una buena vez entrar por la puerta que le separaba de su habitación, pero al parecer el destino le deparaba cosas diferentes porque en cuanto paso por la puerta que daba a la habitación de sus padres escucho una voz, una voz que había escuchado algunas veces ya desde que ella había llegado a trabajar para la casa. Se detuvo ladeando un poco la cabeza mientras levantaba la mochila colocando esta sobre su hombro para empujar con las yemas de sus dedos la puerta color caoba siendo con esta acción que miraba de pleno a la chica con una de las rosas que su padre le había dado a su madre días atrás entre sus manos, la mirada del chico paso de ella hasta la cama a medio hacer y sin más remedio camino sin ruido alguno hasta donde pudiese sentarse a la orilla de la cama tratando de dejar la mochila sobre la alfombra que estaba al pie de la cama con sumo cuidado de no hacer ruido alguno, su mirada seguía posada sobre la nuca de la chica mientras en sus labios lo primero que se formaba era una ligera media sonrisa, una sonrisa puramente de diversión al ver a una chica hablándole a sus flores jamás había visto aquello aunque quizá esa era la acción más normal y no la mueca de falso agradecimiento que solía poner su madre. Entrecerró los ojos tratando de pensar un poco en la extraña relación de sus padres cuando también pensó en lo extraño que sería que la chica se voltease viéndole ahí con el cejo fruncido mirándole la nuca por lo que simplemente se decantó por dejar salir un suave suspiro de entre sus labios No sabía que hablabas con las plantas murmuro por lo bajo sabiendo que la chica podría salirle con una respuesta sabionda como ‘No conoces nada de mí’ y aquella acusación sería completamente cierta, Cedric no sabía nada de la chica solamente sabía cuándo había llegado a trabajar a la casa y que su madre le tenía cierta confianza, poca, pero aun así algo era algo y la chica debería sentirse afortunada con esa mínima confianza que Josephine sentía en ella, quizá dudase un poco de la castaña si viese que faltaba algo, pero también sería difícil saber si algo le faltaba cuando tenía tantas cosas guardadas.

Sabía que le había sorprendido, y si no había sido el caminar sin hacer ruido no era algo que pudiese presumir de ser lo suyo. Sin darle muchas vueltas al asunto el chico se puso de pie dando unos cuantos pasos hasta colocarse a lado de la chica, estaban a pocos centímetros de distancia y por ello había tenido que bajar la mirada para verle Te recomiendo que dejes eso donde estaba, a mi madre no le hará gracia ver una de sus flores fuera de lugar murmuro mientras le sonreía un poco aunque dicha sonrisa no llegaba a iluminar su mirada, mirada que fue desviada de nueva cuenta hasta la cama que estaba a medio hacer y en la cual volvió a tomar asiento mientras jalaba con sus pies la mochila para que esta descansara entre sus tobillos, mientras miraba el perfil de la joven, perfil que había dibujado muchas veces ya ¿Lo sabía alguien? Por supuesto que no, era su secreto, y de nadie más que de él. La sonrisa que le había mostrado a la castaña había desaparecido tan rápido como había aparecido, no era muy dado a ofrecer sonrisas y eso era algo a lo que sus padres y conocidos estaban acostumbrados; aunque eso no quisiese decir que le dejase de ver, su mirada estaba fijamente puesta sobre ella analizando cada movimiento desde como sus orbes claros se movían inquietos hasta el movimiento de sus labios al formular una palabra.
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Re: I’m taking it slow, feeding my flame, shuffling the cards of your game {Cedric}

Mensaje por R. Cyrla Freeman el Jue Jul 07, 2011 4:31 am

Acariciando los rojizos y suaves pétalos de la flor, le vino a la mente el poema ese de: "Las rosas son rojas, las violetas azules..." y nunca supo como seguía, ¿a quién se lo iba a preguntar? No sabía de nadie que le gustara la poesía, en realidad, no sabía de nadie y ya está. Todo el mundo conocía ese poema, y se habían hecho varias versiones, como una que escuchó recientemente que decía así: "Las rosas son rojas, las violetas azules, ¡púdrete, puta!", encantador, realmente encantador. Dejando atrás el tema de las rosas, y centrándonos más en la poesías, ¿qué tenían que ver con Cyrla? Ella, ella era poesía, poesía en estado puro, al caminar, al pestañear, y sobretodo al escribir. Cuando aún era una niña por su décimo cumpleaños, su madre le regaló una libreta, no para hacer feliz a su hija, sino que para que ésta no se dedicara a escribir en la mesa de su salón. Cyrla escribía poesía, una poesía amarga y oscura, una poesía que nunca enseñó a nadie. Poesía que aún guardaba en la mesita auxiliar de su habitación el pequeño apartamento que compartía con Vaitihare. ¿Qué quién era Vaithare? No era la mejor amiga de Cyrla, ni una familiar,más bien la chica con la que compartía piso, y ya está, aquella que había necesitado en su momento alguien con quien pagar el alquiler mensualmente. Gracias a ella Cyrla tenía una techo bajo el que descansar, Vait era más bien una persona silenciosa, y a Cyrla siempre le habia gustado disfrutar del silencio. Y pensar que todo había sido gracias a su afición por las plantas... ¿eso no dice nada, no? Mejor te lo explicaré: Su primer día en la Gran Manzana caminaba descuidadamente por las calles, observando todo con una curiosidad palpable, sin destino, despreocupada. Hasta que algo le llamó la atención, algo más que una tienda, una floristería. Se acercó como si le fuera la vida en ello, y se quedó embobada visualizando unas orquídeas rosas - cuando algo le gustaba de verdad, solo existía ese algo. Como si de un niño con un juguete nuevo se tratara -, y entonces, milagrosamente lo vio, con una correcta caligrafía en un pequeño cartelito publicitario, una joven estudiante universitaria buscaba compañera de piso, que pudiera pagar lo necesario y que no fuera muy pesada. Curioso eso de "no muy pesada", al leerlo Cyrla se imaginó a alguien no muy sociable. Perfecto. Agarró el cartel para que nadie se adelantase, marchó a la primera cabina télefonica que encontró, y esa misma noche ya estaba durmiendo en el "Apartamento Wright".

Siguió observando la rosa con detenimiento, haciendo girar el tallo entre sus finos dedos, ¿cortarse ella con las espinas de una flor? Nunca. Las flores la querían tanto como la castaña a ellas, eran las únicas a las que había querido de verdad y no le habían hecho nunca daño, y jura y perjura que si llegara ese día... realmente no sabría que hacer, podría lanzar todas las plantas de su apartamento por el balcón, o meramente quemar el apartamento. Esperemos que ese momento no llegue nunca. Aunque el karma no le permitió nunca hacer algo del todo, como cuando comenzó a arder la cortina de los Von Streiden, Cyrla aún se preguntaba que podría haber pasado si Cedric no hubiera aparecido. Lo más probable es que ahora su cuerpo descansase bajo un féretro, lo más problable , lo más exagerado... o realista. Dios sabía que al tipo de gente que ella conocía le importaba mucho más el coste de un collar de perlas que el pueblo con el que pudiera alimentar con el dinero de ese collar.

Decidió que era la rosa más hermosa que había visto nunca, mucho mejor que las que recogía cuando era niña y las que se imaginaba que un joven le daría en alguna etapa de su vida. Etapa que o bien no había pasado, o no existía. Como si la pequeña Cyrla aún creyése en los famosos príncipes azules. Despreciaba totalmente a la Bella Durmiente, a Cenicienta y a todas esas princesas que siempre tenían que ser rescatadas por el príncipe, no entendía nada, ¿y decían que la sociedad estaba avanzando? Menos mal que decir estúpideces eran gratis, sino más de uno viviría bajo un puente - sí, ella también entraba en éste apartado-.

Una voz la sacó de su Cacao mental, ciertamente solo fue un murmuro, se había sorprendido bastante, pero mantuvo su fingida serenidad. A Cyrla le molestó por un momento que la hubiera escuchado hablar con las rosas, se suponía que allí solo estaban ellas, y claro, el jardinero que se pasaba la vida en el jardín - nada fuera de lo normal - y las dos cocineras, viejas y cotillas.
Siguió con la rosa, pensando que si pudiera robar algo de aquella casa, serían sin duda las doce flores, por delante de la caja fuerte y de los vestidos y las joyas. No se volvió, sus ojos siguieron fijos en el objeto, su pulso ya había comenzado a dispararse en cuanto escuchó la voz de Cedric, diciéndose que ese nerviosismo se debía en gran parte al susto que el chico le había dado, y a nada más.
- Son las que más saben escuchar. - le respondió en un tono de voz equilibrado, e intentando mostrar tranquilidad. ¿Cuál era la tontería que acababa de decir? Lo dicho, tendría que estar viviendo bajo un puente. Cyrla giró levemente la cabeza para poder ver a Cedric. Allí estaba él, no había modo de describirlo, la primera vez que le vio no le había llamado mucho la atención, nada que no fuera su altura o los tatuajes que pintaban su piel, pero entonces, cuando se fijó realmente, vio un gran atractivo en él. Lejos de sus pintas de chico chulo, o como los llamaran ahora, estaba en sus ojos, en su manera de mirar. Y como con toda la gente, por muy superficial que pareciera, la parte favorita de su cara era su nariz. ¿Extraño, idiota? Un poco de todo, pero le gustaba la nariz del joven. No porque fuera perfecta, que no lo era, pero le gustaba y punto. En cuanto vio como Cedric se levantaba, de nuevo sus nerviosos y verdes ojos volvieron a las rosas. Para su sorpresa él se puso a su lado y le "recomendó" que dejase las rosas donde estaban, Cyrla asintió con la cabeza, pero cuanto más cerca estaba, más nerviosa se ponía. Por el rabillo del ojo pudo ver algo parecido a una minúscula sonrisa en la cara de Cedric, él también la miraba a ella, una distracción. Por ello no sorprendió lo que ocurrió a continuación: la rosa resbaló de entre sus dedos y cayó al suelo, sin romper un solo pétalo, una bonita escena la de la rosa en el suelo. Podría haber perdurado sino fuera porque ella vertiginosamente la recogió y la puso en su lugar, escrupulosamente colocada, se quedó medio segundo mirando el jarrón, de una belleza obsoleta. Respiró aliviada en cuanto Cedric se sentó en la cama, de la cual ya se había olvidado por completo y que tendría que rehacer pronto. No sabía bien que decir ni que hacer, ni siquiera sabía que quería Cedric.
- Ehm... ¿quiere algo? - le preguntó como si se tratasen tan solo de una criada y el hijo de sus jefes, que al fin y al cabo eso es lo que eran... ¿no? Él estaba ahí, sentado en la cama, era extraño, desde que Cyrla tenía uso de razón pocas veces eran las que Cedric había entrado en el cuarto de sus padres, al menos que ella supiera.



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Re: I’m taking it slow, feeding my flame, shuffling the cards of your game {Cedric}

Mensaje por Cedric M. Von Streiden el Vie Jul 08, 2011 12:11 pm

Su mente no hacía nada más que darle vueltas a lo que había sucedido la noche anterior, recordaba bien haber llegado a un pequeño bar en el cual había tomado asiento pidiendo una botella de cerveza y sacando de su mochila lo que era su cuadernillo donde solía hacer algunos trazos, quizá también algunos retratos y en ese momento al parecer iba por esa opción de andar dibujando a gente desconocida de aquel pequeño lugar. Sus trazos eran flojos, él lo sabía bien y es que la inspiración desde hacía ya una semana había sido escaza; quizá esa fuese la razón por la que se había levantado de su lugar dejándole un billete grande al cantinero, no solamente por la cerveza sino que también por no decir nada por el hecho de que estuviese dibujando a la gente sin permiso alguno. Había salido con paso lento del lugar para tomar dirección a lo que era el pequeño callejón que estaba por esos rumbos, al entrar a dicho callejón había mirado a todos al igual que todos le miraban a él con un suspiro había caminado buscando a su vendedor usual; al encontrarle no había podido más que sonreír un poco acercándose y notando como este también le reconocía, después de un abrazo-saludo simplemente pasaron a los negocios Cedric compró lo usual llevándose gratis y de prueba unas pastillas de diferentes colores que le había recomendado el chico diciéndole que eran una maravilla para esas cosas que él quería… Por lo que simplemente las tomó llevándoselas consigo al ático donde pasaba la mayor parte de su tiempo. Sin darle tiempo de excusas al llegar al pequeño lugar que él llamaba “hogar” el chico se había metido las pastillas dejándose caer con ello en pequeño sofá que había metido, mientras sacaba su cuaderno y lápiz, tomó menos de cinco minutos notar como su corazón latía con más rapidez y como su cuerpo parecía estar en frenesí mientras que en su cabeza solamente aparecían destellos de colores; fue entonces que empezó a dibujar ¿Cómo llego a la cama? Eso es algo que no entendía, suponía claro estaba que seguramente el frenesí de aquellas pastillas había terminado y él por inercia había terminado desparramado sobre su pequeña cama, no sabía si era aquello o no, pero por lo menos había logrado hacer algunas cosas aceptables en su cuadernillo.

Disipo todo ese recuerdo de su mente al escuchar la voz de la joven que tenía a su lado, voz que le hizo voltear de nueva cuenta para fijar su mirada a la suya, no podía creer lo que habían pronuncia sus labios y por esa razón se había resignado a decir nada mientras apoyaba una de sus manos en la mesilla para apoyarse en esta mientras su cuerpo se acomodaba de tal forma que pudiese ver en su totalidad a la joven; eran en esos momentos en los cuales le tenía tan cerca que sentía su cuerpo prenderse en llamas por alguna razón quizá todo se remontase al momento en que le había visto encender las cortinas favoritas de su madre y había admirado su belleza a través de la luz del fuego, había sido esa misma noche después de sugerirle que apagara el fuego y cambiase las cortinas que había dibujado su rostro por primera vez, se sentía ligeramente extraño al tener casi todo un cuaderno lleno del rostro de la muchacha ¿Extraño? ¿Obsesivo? Era obvio que así era, pero no le importaba para nada el qué dirán de las personas porque nadie jamás vería esos retratos de la castaña, eran para su deleite personal y quizá en algún momento terminaría por compartir aquellos trazos solamente con la chica que tenía enfrente y que al parecer se encontraba incomoda por su cercanía por lo que también esa había sido una de las razones para obligar a sus pies a caminar a lo era que la cama a medio hacer de su madre y padre, suspiro suavemente pensando en las veces que había llegado a la casa de más joven para ver a sus padres dormidos cada uno en cada extremo de la cama, su espalda dando al otro como si estuviesen solos: Lamentable. Eso era lo único que atinaba a pensar Cedric cada vez que pensaba en la forma de vivir del matrimonio Von Streiden. Una pena, eso era lo que era la vida de sus padres cada uno tan enfocado en lo que les interesaba y solamente se unían para joder la vida de su hijo del cual parecían olvidarse por un tiempo y luego regresaban para insistir sobre la idea de ser médico cirujano ¿No estaban ya satisfechos con que estuviese en la maldita escuela? A la cual no iba siquiera, pero ese no era el punto de nada.

Abrió y cerró sus parpados dos veces antes de voltear a ver a la chica Pues podríamos empezar por pedirte que no me llames de usted… Me haces sentir viejo comento encogiéndose de hombros mientras se pasaba una mano por corto cabello Y después, simplemente te pido que cuando termines de hacer esto que estabas haciendo vayas a mi recamara murmuro arqueando una de sus cejas mientras tomaba lo que era su mochila de nuevo y se encaminaba a la puerta volteándole a ver por última vez con una pequeña sonrisa en sus labios. Salió de la habitación de sus padres para caminar con la misma flojera que antes a lo que era su cuarto llegando a este y cerrando la puerta detrás suyo mientras notaba lo limpio que estaba la habitación. Suspiro un poco mientras dejaba caer la mochila en su cama y segundos después simplemente encendió su estéreo escuchando que de las bocinas salían algunas de las notas del grupo de Lifehouse, si porque aunque fuese un chico de lo más rebelde –a los ojos de los demás- escuchaba ese tipo de grupos los cuales siempre le ponían de buenas. Sonrió un poco mientras Blind se escuchaba, sus pasos le llevaron a su cama en donde tomo asiento y sacaba de su mochila su cuaderno, abriéndolo y pasando los ojos para ver algunos de los retratos que tenía, algunos de unas chicas del club de ayer, algunos otros de parejas, madres con sus hijos, otros cuantos de la chica que estaba en la otra habitación. Detestaba no poder hablar con ella… No abrirse a ella y simplemente poseer esas miradas que solían ser escondidas para que ella no pensase que era un loco y psicópata, no quería que se marchase de la casa por su culpa.
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Re: I’m taking it slow, feeding my flame, shuffling the cards of your game {Cedric}

Mensaje por R. Cyrla Freeman el Sáb Jul 09, 2011 11:07 am

Dicen que todo el mundo le tiene miedo algo, algunos niños y otros tantos adultos, la mayoría de la gente a la muerte, otros a las alturas, a la soledad y a muchísimas otras cosas, si sumara los miedos de todo el planeta Tierra no acabaría nunca, pero podríamos encontrar una pequeña persona, que si le preguntaramos a que tiene miedo, no sabría que responder. Pero eso es imposible - me dirás - ¿lo es, tan seguro estás? No te digo que Cyrla no haya tenido miedos... que los ha tenido. Tuvo miedo a no saber que era tener un padre, a su propia madre cuando se ponía frenética, tuvo miedo a los problemas y a los abusones de la escuela, tuvo miedo a el fuego. ¿Los superó? Lo del padre ya lo lleva bastante bien, como ya no le hace falta ninguna. Su madre... buff, aquello que ella tuvo no podía llamarse madre, se supone que las madres quieren a las hijas, ella nunca vio amor en su mirar. A los problemas, ¿problemas? La Academia define problemas como: Cuestión que se trata de aclarar. ¿A caso ella tiene algo que aclarar ya? Yo opino que no, lo dejó bastante claro cuando cogió las maletas y se marchó de Los Ángeles, y de camino en el autobús vio una peli en la que decían: "Vuélvete a Jersey, esto es Los Angeles y tú no tienes alas", memorizó esa frase como si se tratara de un mandamiento, esa frase le hizo pensar todo el trayecto... y decidió que no hacía falta ser un ángel para vivir en Los Angeles, sí, ya sabía que se trataba de una forma de hablar... ¡pero argh! Algo como: "Vuélvete a Jersey, esto es los Angeles y tú tienes corazón" hubiera quedado mucho mejor en cuanto a opinión de Cyrla se refería. Desde que soltaron aquella perlita en la peli se le olvidó hasta de que iba, y sino llega a ser porque el conductor del autobús le dijo que bajara cuando llegó a Nueva York, ella se habría quedado en el autobús pensando. Y estoy casi segura de que sino le hubiera dicho algo, aún seguiría allí, pensando. Y entonces bajó del autobús, fue en busca de su maleta y resulta que la había perdido, la suerte y la gloria nunca la acompañarían, eso lo sabía mejor que nada. Ella no le dijo nada a nadie, ni se quejó tan siquiera, solo dio media vuelta y fue a divagar entre las calles de Nueva York, porque eso le gritaba su interior, y esa vez no iba a pararlo. No, antes siempre se dejaba llevar, pero desde... desde que llegó a la casa de los Von Streiden todo fue diferente. Podríamos decir que Cedric la frenó en seco y entonces ella se dio cuenta de que ya no podía hacer lo que quisiera, que ahora se jugaba mucho. Como aquella primera noche en Nueva York, ¿quieres saber donde durmió? En los suburbios. Al ver una rata tan cerca suya decidió que al día siguiente buscaría trabajo. Mira, a lo tonto ya he descubierto su miedo... ¡ a las ratas ! Más que miedo asco, pero es más de lo mismo. Ah... ¿y a los perros? Cada vez que veía uno quería patearle, y recordaba la mirada de Rabbit. El recuerdo y la tristeza entraron a su cuerpo rápidamente, pero en pocos segundos desaparecieron, al oír la respuesta de Cedric, que la tranquilizaba por un lado, y por el otro lado la exhaltaba.

¿"Viejo tú? Venga ya, ¿cuántos años tienes, veinte, quizá veintiuno?" Quiso preguntarle, pero sus labios se quedaron formando una fina línea recta en su faz y asintió débilmente con la cabeza cuando éste le pidió que cuando acabara fuése a su habitación. Cyrla pensó que esa habitación ya la había limpiado hacía bastante rato, y justo cuando se giró para preguntarle el para qué o por qué quería que fuese, éste ya había dado media vuelta, agarrado su mochila, y salido por la puerta. "Ese" era uno de los principales motivos por los cuales se exhaltaba tanto, pensaba si hablarle o no, y en el momento exacto en que decía hacerlo él marchaba por la puerta, o estaba ocupado haciendo cualquier otra cosa. Cyrla solo quería que la escúchase, pero bien no sabía como. Y se sentía totalmente fuera de sí al pensar eso... ¿qué solo quería que la escúchase? ¿Para qué? No tenía nada que decirle, podrían hablar del trabajo de ella, ya que no conocían mucho el uno del otro, pero ella quería conocerle, le gustase o no, y quisiera admitirlo o no. Quería preguntarle en que estaba pensando, que hacía cada noche, donde estaba el nombradísimo estudio que había acogido de su padre... ¿parecía fácil, no? Pues no, no, no y no. Con ella todo era complicado, y parecía ser que con él también.

Cyrla se acercó a la cama donde antes se había sentado el joven, suspiró y estiró las mantas, para rehacerla, pero como no paraba de hacerse preguntas interiores, no sabía muy bien que hacía en realidad. Recordó el día anterior, en el que fue por primera vez al Starbucks y chocó con una chica, cuando llegó a casa Josephine parecía enfadada, ya que todas sus amigas ya llevaban media hora esperando, y además los cafés se habían enfriado al no haber vuelto cuanto antes. Cyrla se excusó diciendo que se había perdido - que al fin y al cabo no era del todo mentira, ya que no dijo que fuése exactamente ayer cuando lo hizo- y seguidamente se disculpó diciendo que no tenía excusa ninguna. En los últimos tiempos había aprendido a mentir... normal. En la ciudad de Nueva York donde todo eran cotilleos y mentiras no se podía evitar. y al hacer la cama, ésta quedó hecha un fiasco. "Céntrate" se dijo. Respiró hondo, dejando la mente en blanco y la hizo por tercera vez en ese mismo día. Seguidamente colocó los cojines en la cama y con el plumero se puso a quitarle el polvo a las estanterías y a las lámparas. Al acabar miró el reloj, tan solo había tardado diez minutos. Decidió ir al cuarto de Cedric, pero antes entró al baño de Josephine sin saber muy bien por qué, y se puso unas gotas de uno de sus valiosos perfumes también sin saber por qué, se miró al espejo. Bueno... se podía decir que no estaba mal, las habían peores, ¿no? Pero... ¿por qué decía esas cosas? Parecía una cría de quince años en un baile de instituto.

Cerró la puerta tras de sí y caminó por el silencioso pasillo, al llegar a la puerta se lo pensó dos o tres, o incluso doce veces, y entonces la entreabrió.
- ¿Se puede? - preguntó sacando la cabeza por la puerta, con sus cabellos castaños, o pelirrojos - según el punto de vista de la persona - recogidos en una cola de caballo que siempre acostumbraba a llevar, medio asustada, o tímida, según se quisiera ver.



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Re: I’m taking it slow, feeding my flame, shuffling the cards of your game {Cedric}

Mensaje por Cedric M. Von Streiden el Sáb Jul 09, 2011 5:52 pm

La música, su segunda pasión hacía muchas veces que se preguntara si hubiese sido mejor dedicarse de lleno a ella ¿Habría más dinero? ¿Estaría fuera de esa horrible casa ahora? Amaba a sus pinceles y todos los retratos, paisajes, cosas que había hecho, pero sinceramente empezaba a cuestionarse que hubiese sido mejor. Su mirada estaba fija en lo que era uno de sus retratos, uno que le era bastante familiar porque solía verlo con frecuencia ¿Qué era? ¿Y el por qué lo veía tanto? Era el rostro de Cyrla, sí podía ser un completo extraño para ella, pero la chica se había convertido en la perfecta musa para Cedric era extraño pensar que solamente habían cruzado palabras algunas veces durante todo ese año, pero desde el primer momento en que le había visto simplemente todo había cambiado, su cuerpo parecía haberse prendido en llamas y desde que había llegado a su habitación esa noche se había puesto a dibujar los femeninos rasgos de la chica. Dejo que de sus labios escapase un suspiro mientras cerraba el cuadernillo de golpe, lanzando este a través de la habitación de forma molesta; no estaba seguro de que estaba pasando con él y eso era lo peor que podía pasarle ¿Qué era eso de no saber que estaba sucediendo? Una estupidez. Otra canción estaba sonando en los amplificadores, algo más “suyo” por así decirlo, con esa canción se dejó caer en el colchón tomando uno de los cojines para apretarlo con fuerza sabiendo que a este no podría hacerle daño alguno. Su mirada simplemente postrada en lo que era el techo de la enorme habitación, habitación que reflejaba todo lo que era Cedric y todo lo que detestaban sus padres que fuera; sonrió un poco solamente ante este hecho, sus padres jamás le perdonarían que no estuviese yendo a la cara universidad que estaban pagando, no le perdonarían que esas notas que le mandaban mes con mes fueran una completa mentira, no le perdonarían que estuviese pintando casi todos los días en el ático de su padre, no le perdonarían que estuviese saliendo todas las noches metiéndose todo tipo de cosas. Estaba seguro que después de que se enteraran de que no tenía un título le desheredarían, al menos que pensaran las cosas y le obligaran a ser todo un Van Gogh de la época; quizá hasta le pagarían otra universidad. Todo eso era lo que pasaba por la mente del chico mientras estaba mirando el techo, parecía ser que veía todo lo que podría pasar en un futuro ¿Por qué alguien como él se estaba preocupando por el futuro? Su lema era vivir el presente como si fuese su último día; negó un poco para borrar todos extraños pensamientos de su cabeza y simplemente suspiro.

Se encontraba nervioso, no podía no estarlo y es que en quizá pocos minutos la chica estaría en su habitación. Se levantó un poco de la cama y miro a su alrededor estaba todo muy ordenado por lo que sospechaba que Cyrla habría estado en su habitación antes de estar en la de su madre, se mordió un poco el labio inferior mientras se ponía de pie caminando hasta recoger el cuadernillo que había lanzado y lo colocó en su escritorio, poniendo sobre este también su mochila sacando sus pinceles y lápices. Su mirada estaba enfocada en estos mientras pensaba en el por qué había dicho a la chica que fuese ahí con él, en su habitación. No lo había pensado eso era lo único que se le ocurría en el momento: NO LO HABÍA PENSADO. Se sentía estúpido por no haberlo pensado más y no por el hecho de que no quisiera ver a la castaña sino que hubiese querido que el encuentro fuese más casual y no en la casa, ella con el plumero y él ahí sin nada que decir. Sin poderlo evitar camino hasta el pequeño baño que estaba adjunto a su habitación para lavarse la cara, y mirarse en el espejo durante unos minutos, solamente dos si es que estaba en lo correcto. Se dio un pequeño discurso sobre lo que era ser positivo y que tenía que hacer bien las cosas; asintió seguro de sí mismo mientras se arremangaba las mangas de su camisa negra que estaba portando aquel día, estaba arrugada, sumamente arrugada por haber sido tirada al suelo la noche anterior. De manera lenta se acercó al estéreo para cambiar el cd que estaba dentro de este y poner uno de otra de sus bandas favoritas: Maroon 5, sí, era uno de sus placeres culposos al igual que Lifehouse, peo ambas bandas eran realmente de lo más tranquilizantes para los nervios del chico. Habían pasado tan solo seis minutos, seis. Su mirada vago de nuevo por la habitación deteniéndose en lo que era una foto en su buro, una foto y esa foto era la única en la que los Von Streiden parecían ser una familia y dictaba de ser cuando el chico tenía tan solo quince años. Suspiro siguiendo su inspección por la habitación antes de detenerse en la cama, se acercó a está sentándose en esta mientras una sonrisilla amenazaba con aparecer en los labios del chico.

Su mirada estaba en la puerta por lo que no le fue difícil ver como la chica asomaba la cabeza por esta, dándose valor el chico se levantó de un salto de su cama para caminar tomando el pomo de la puerta para abrir está completamente Claro, pasa y ponte cómoda murmuro con una pequeña sonrisa mientras le daba el paso y olía su peculiar fragancia ¿Llevaba perfume? No pudo evitar sentirse bien ante aquella posibilidad, la chica se arreglaba para verle al igual que él a ella. Sin pensarlo dos veces el chico bajo un poco el volumen de la música haciendo que esta fuese nada más parte del ambiente ¿Cómo has estado? ¿Cómo se ha portado Josephine contigo? pregunto con la voz cargada de curiosidad y su mirada firmemente puesta en la de ella haciendo con esto un contacto visual completo, no como solía ser siempre que tenía que ser algo precavido de tener cuenta que la chica no se diese cuenta de lo que estaba pasando. Notaba su cuerpo tenso quizá por el nerviosismo de ese momento por estar cerca de ella, si quizá no se veían tan seguido cada vez que lo hacían solían mirarse o discutían, siendo esta segunda actividad la que más disfrutaba debido a que escuchaba la voz de la chica y percibía la forma en que se enojaba arrugando ligeramente el ceño y frunciendo su nariz un poco. Cedric sabía que tenía que mover bien sus cartas en ese momento para que la chica no se sintiese incomoda y quisiese marcharse, eso era lo último que quería en esos momentos, no quería ver como el rostro de ella terminaba aburrido por su conversación y se disculpaba para marcharse debido a que había terminado ya de hacer las cosas que estaba haciendo.
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Re: I’m taking it slow, feeding my flame, shuffling the cards of your game {Cedric}

Mensaje por R. Cyrla Freeman el Lun Jul 11, 2011 6:51 am

Se arrepintió de haber querido salir corriendo apenas hacía una milésima de segundo, cuando vio el rostro de Cedric.

"El amor es destruir, y ser amado es ser destruido". No supo muy bien de donde había sacado esa frase ni por qué se le había venido a la mente en esos momentos ¿por qué, por qué, por qué? Se preguntaba en su cabeza, esperando que alguien le diera respuesta, pero nunca la tenía, menos mal que la suya era la única voz que oía dentro de sí... excepto en contados casos en los que su madre le echaba la bronca y las frases que los actores de Hollywood decían y ella memorizaba al instante. Siempre igual, por una vez en su vida quería controlar su propio cuerpo, su propia mente, ¡se sentía como una lúnatica ante aquellos extraños pensamientos que tenía, y sobretodo sus raras acciones! Como ayer, cuando momentos después de arrojarle el café a la chica, se le hirvieron los oídos al escuchar a una adolescente de Brooklyn meterse con ella y los de su clase social. Estuvo a punto de agarrarla de sus cabellos y arrastrarla por todo su precioso barrio, pero algo la detuvo, la llamá se apagó sola, al igual que el brillo en sus ojos. Todo en Cyrla estaba relacionado con el fuego, en realidad lo de la llama viene de mucho tiempo atrás. Ya conté que le arañó la cara al chico que se metía con ella en la escuela, ¿verdad? Desde ese instante todos los demás críos decían que habían visto el fuego en su mirada y que parecía querer arder como lo había hecho su casa, aunque ésto último no era motivo de risa... al menos para la pequeña que ya no tenía la protección de su perrito Rabbit y que no podía olvidar su mirada. La llama nunca ha llegado a extinguirse, Cyrla se hace a la idea de que vive con ella, ¿una enfermedad, locura, qué, qué era lo que le ocurría a la muchacha? El médico valía dinero, y ese dinero ella jamás lo tuvo, ni lo ha tenido, y probablemente nunca lo tendrá. La suerte era para los tontos, ella siempre fue demasiado lista. Y ella no creía estar enferma... tantos años siendo llamada "especial, única, diferente, rara y blablablá" que ella empezaba a creerse que esa era su personalidad, y ya está. Sí, vale, hablaba con las plantas y adoraba estar desnuda, además de que tenía un especial odio puesto en los perros y una terrible fascinación hacía el fuego, pero realemente, ¿quién no estaría loco si viviera en la piel de la joven? No, no, corrijo: ¿quién no estaba loco hoy en día? Por ejemplo, el chico que en esos momentos tenía delante y le abría la puerta amablemente, con una ligera sonrisa en su boca, odiaba que no sonriera más a menudo, aunque por ello parecía especial cada vez que lo hacía, en cambio, cuando cualquier otra persona le sonreía, ella apartaba la mirada, no podía evitarlo, un acto-reflejo. Él no era para nada casual, cualquiera podía pensar que era el típico chico con pintas de chulo y que se metía con todo el mundo... pero Cyrla sabía que no, ¿por qué lo sabía? Algo más que añadir a su larga lista de preguntas a las cuáles aún no había encontrado solución. Él la hacía prender cuál cerilla, continuas eran las peleas entre los dos, ella tenía ganas de avalanzarse sobre él, unas veces para estrangularle y otras en cambio... ¿en cambio qué? Otras en cambio era distinto, dejémoslo así. Le miraba, se ocultaba, y no podía evitar el ardor que sentía dentro de su pecho, un ardor que le molestaba y le cabreaba, a la vez que la volvía confusa, ya que nunca en la vida había sentido algo tan peculiar, por llamarlo de algún modo.

Cyrla dio tres tímidos pasos hasta adentrarse del todo en el cuarto del chico. Ya la había visto millones de veces, pero en ese momento se daba cuenta de que representaba totalmente a Cedric, excepto quizás por el orden, mucho más ordenada que la cabeza de él. Fijó la vista por un segundo en el reproductor de música, tantas eran las veces que había querido encenderlo para ver como sonaba pero no se atrevía por si él se daba cuenta, quizá se habría enfadado, y eso no le habría gustado a Cyrla. No por el hecho de que se lo dijera a Josephine y ésta acabara echándola; No, sabía que él no haría nunca algo del estilo, ahora mismo, era la persona en la que tenía más confianza puesta... en realidad la única.. una confianza totalmente fuera de sí, no alimentada por palabras y conversaciones, más bien por miradas que intercambiaban algo más que simples vocablos aunque ni ellos mismos sabían lo que compartían; Ella sabía que le hacía gracia verla enfadada, pero no podía evitarlo, y en realidad, Cyrla nunca había visto a Cedric realmente enfadado, haciendo varias excepciones con su padre, lo cierto es que ella nunca le había visto verdaderamente enfadado con ella.

No reconoció la música que salía de los altavoces, por el simple hecho de que al único grupo que escuchaba era a OneRepublic, con los cuales tenía una gran obsesión, pero sobretodo con la canción más exitosa del grupo, la de Apologize, recordó su trozo favorito de la canción - la cuál se había aprendido de memoria, aunque no es que ella fuese muy de cantar - decía así: "Estoy manteniendome sobre tu cuerda, me tienes a diez pies bajo tierra" justo cuando la voz que tanto le encantaba a Cyrla de Ryan Tedder comenzaba con la canción. Nunca le había interesado nunca otro grupo, pero en esos instantes su aurícula prestaba atención a la música que parecía gustarle a Cedric.
- ¿Quiénes son? - preguntó con expectación, en vez de decir lo que hubiera dicho cualquier otra persona, algo como: "no te pega mucho esta música, pensaba que eras más de rap y cosas así". Y cerró la boca después de hacerle la pregunta, pensando si se habría dado cuenta de el buen olor que desprendía, sabía que no se daría cuenta de que la colonia pertenecía a Josephine, ya que nunca los había visto lo suficientente juntos. Como ellos lo estaban ahora. Cyrla pensó que le iba a dar un ataque al corazón si seguía así y se sentó en la esquina de la cama de él, ocupando poco espacio, pero el suficiente para saber con seguridad que no caería al suelo.

Dejó las manos caídas sobre sus piernas que se movían ritmicamente y al darse cuenta de que se notaba bastante su nerviosismo, en su cara se denotó un color carmesí, instintivamente cruzó las piernas. Tuvo ganas de golpearse a si misma con un cojin para ver si se dejaba de estupideces, aunque acostumbraba a ello, a la castaña no le gustaba hacer el rídiculo. "No seas idiota, solo es una persona". ¿Cuántas veces se había dicho eso? Era menos sociable que un calcetín, pero siempre había superado sus miedos.

Cyrla estaba mirando a Cedric antes de que éste le hiciera dos preguntas sobre su estancia en su casa, cuando él también la miró, ésta vez ella no apartó la mirada, y por un momento parecía que se mostraba de verdad, sin miradas escondidas ni cosas por el estilo.
- Estoy muy bien aquí, y respecto a Josephine... es agradable conmigo la mayor parte del tiempo - se encogió y por un momento reinó el silencio, y ésta vez decidió romperlo -Y tú en...¿la universidad?-le preguntó ahora ella a él, lo ciertos que no le veía en la universidad... tantas discusiones había escuchado, que si ella fuera él se habría marchado lejos, muy lejos. Eso hizo ella.



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Re: I’m taking it slow, feeding my flame, shuffling the cards of your game {Cedric}

Mensaje por Cedric M. Von Streiden el Mar Jul 12, 2011 5:24 pm

Su cuerpo parecía arder ante el puro pensamiento de tener a la chica cerca de él. No entendía bien que era esa chispa que parecía solamente encender ella ¿Qué era? Después de todo jamás lo había sentido, y podía decirse que muchas veces se había acostado con diferentes mujeres de belleza extraordinaria y no es que estuviese diciendo que Cyrla fuese una más del montón, eso sería mentirse a la cara la chica era bella, hermosa, esa era la palabra: Hermosa. Jamás había sentido aquello, o bueno aquella sensación podría compararse solamente con aquella vez en la cual era apenas un pequeño niño y sus padres habían decidido mandarle a la escuela por primera vez, era pequeño e ingenuo entrando a la pequeña escuela con el ridículo traje que su padre le había obligado usar, pero eso era lo que menos importaba cuando le vio a ella, aquella chica de pelos negros y ojos verdes grandes, si había sentido ese mismo calor que en ese mismo instante sentía por la castaña, era extraño compararlo y más debido a que en ese momento pensaba también en cosas diferente a las de siempre, en esos momentos no solamente deseaba ir y tomar a la chica entre sus brazos sino que deseaba llegar a más, claro estaba en esos momentos en los cuales pensaba así solamente trataba de tranquilizarse, respirar profundo hasta que toda ansia de hacer u obligar a la chica de hacer algo se tranquilizasen. Todo era diferente, Cyrla era diferente a esa pequeña niña de cabellos negros que le había rechazado al ver que su peinado no era perfecto, Cyrla parecía interesarle lo que él quisiese decir y no solamente le importaba el dinero, eso era de lo más valioso para Cedric en esos momentos; ella era diferente. Detestaba compararle con esa niña que conoció en pre-escolar, pero tenía que hacerlo, porque todo en ella era diferente, todo en ella le incitaba a querer conocerle, todo en ella le llamaba a acercarse ¿Qué tenía ella que le volvía tan demente? Tenía que tranquilizarse, no podía continuar pensando de aquella manera o seguramente se terminaría pegando contra la pared para sacar todo extraño pensamiento de su mente, sacar todo pensamiento sobre Cyrla y la niña de pelos negros. Tomo aire, eso era lo que necesitaba, se estaba asfixiando y si no tomaba aliento lo que encontraría Cyrla al entrar a la habitación sería nada más y nada menos que el cadáver de Cedric en el suelo, quizá y ciertamente con el rostro morado por falta de oxígeno; una muerte poco digna de un artista ¿O quizá no? Habría muerto pensando en su principal musa… Negó suavemente dejando de pensar en aquello mientras se tallaba los ojos de forma continua.

Miro a la chica entrar a su habitación sentándose en una pequeña esquina de la cama ocupando una mínima parte de la enorme cama King-size que su madre había insistido en comprar. Escucho su pregunta y levantó su mirada para fijarla sobre la de ella mientras se encogía de hombros Maroon 5, un grupo… Que me relaja comento indiferente, no queriendo decir que era uno de sus grupos favoritos y poseía toda la discografía, aunque seguramente la chica ya lo sabría ya que era ella quien limpiaba todos los estantes donde sus discos permanecían. Se sentía avergonzado en aquel momento frente a la chica sin saber que decir, abriendo y cerrando los labios como si de un animal se tratase, realmente si fuese más inteligente se sentaría a lado de la chica “Camina idiota” se animó mientras daba dos pasos hacia la enorme cama sentándose justamente a lado de la chica claro estaba conservado esa pequeña distancia que se consideraba “correcta” fue en ese momento de igual forma que volteo a verle de reojo tomando una bocanada de aire y notando de nueva cuenta su singular fragancia. La comisura de su labio se estiro un poco hasta estar levantada ligeramente formando una sonrisa torcida, una sincera y única sonrisa que era para la joven castaña que tenía a su lado en ese preciso instante. Le miro al ver como se movían sus labios sonriendo ante este pequeño hecho y sintiéndose aliviado también al escuchar como Josephine no le había hecho pasar malos ratos mientras se encontraban a solas. Se pasó su mano derecha por su cabello al escuchar como contestaba la joven con la misma pregunta ¿Qué decirle? ¿Sincerarse? No muchos sabían de lo que estaba pasando en su vida referente a los estudios, pero era la castaña de la que estaban hablando obviamente le diría todo Te diré un secreto esperando que puedas guardarlo murmuro con suavidad mientras acercaba su rostro un poco al de la chica sin tampoco estar completamente sobre ella.

Suspiro pesadamente mientras ladeaba el rostro un poco, fijando su mirada en los ojos de la joven bajando lentamente hasta fijarse en sus mejillas, las cuales estaban teñidas de un bello color carmesí logrando que el chico temblara con un escalofrío por alguna razón No estoy yendo a la universidad soltó de golpe mientras se relamía los labios de forma inconsciente No seré un médico jamás… Por lo tanto, simplemente me rehuso a estar en una universidad tan cara para nada murmuro bajando su mirada por un momento a los labios de la chica y seguidamente subiendo a su mirada de nueva cuenta para alejarse un poco de ella sonriéndole suavemente mientras colocaba sus manos en las rodillas sosteniéndose de esa forma y tratando de aquello de no pensar en la corta distancia en segundos atrás le habían separado de la joven, su control estaba flaqueando no era una buena idea que en ese momento se lanzara sobre la chica y menos cuando ella al parecer estaba completamente nerviosa ante la idea de encontrarse en aquel lugar sola con él ¿Querría irse? ¿No te estoy restando tiempo de tus cosas o si? preguntó finalmente mientras un pequeño golpe de culpa le daba plenamente en el pecho y desviaba la mirada de la de ella para dejarla en el suelo de madera que tenía su habitación.
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Re: I’m taking it slow, feeding my flame, shuffling the cards of your game {Cedric}

Mensaje por R. Cyrla Freeman el Jue Jul 14, 2011 2:24 am

Principalmente nunca le había pasado lo que le ocurría en esos instantes con él, casi no podía escuchar nada, excepto el fuerte palpitar de su corazón que no se estaba quieto cuando Cedric estaba cerca, siempre había sido así, ¿pero por qué? ¿Qué había en él que no hubiera en los demás? Quizá fuera la fuerza de su mirada, quizá porque en el fondo, se parecían bastante, quizá, quizá por todo en él, Cyrla quería saciar su curiosidad de conocerle, quería saberlo todo sobre él, los mínimos detalles, no le importaba su pasado, solo su ahora, su vida... ¿y si Cedric también sentía esa sensación con Cyrla? Pero, ¿qué le iba a decir? y más importante, ¿qué ocurriría después? Ella había escuchado muchas veces que quien no arriesga no gana y cosas por el estilo, pero y si arriesgabas y volvías a perder, ¿qué era lo que perdías exactamente? Ella ya lo había perdido todo, podía hacer lo que quisiera, pero... pero Cyrla no recordaba lo que era amar, y no lo podía identificar con el chico que tenía a poca distancia de ella, porque no sabía el significado. Tenía que estar segura, y después admitirlo, o viceversa. Si en esos momentos tuviera un diccionario, créeme que lo utilizaría, y también deberían usarlo otras personas, que a la ligera decían "querer" a alguien. Cyrla no sabía lo que era al amor, pero estaba segura de que no era lo mismo que millares de adolescentes creían vivir, ¿cómo podían decirlo tan a la ligera? Le robaban su verdadero significado a la palabra. En esos momentos recordó unas frases muy interesantes que encontró el otro día en casa, con el ordenador de Vait, en eso de internet, que aunque no entendía muy bien ni le mostraba mucho interés, habían cosas interesantes. Eran unas frases de una página web relacionada con el amor, en realidad no sabía muy bien por qué se había metido en ese enlace, algunas de las frases decían: "El amor no atrae a los opuestos. Eso es un imán. El amor es otra cosa.", "El amor no te deja una marca muy difícil de borrar. Eso es un tatuaje. El amor es otra cosa." y la que más le había gustado, por extraño que resultase: "El amor no es eso que crece y crece mientras te absorve. Eso es un tampón. El amor es otra cosa." Lo que uno podía encontrar en internet, ese pequeño gran diccionario. Cyrla no estaba en contra de la tecnología, pero rehuía de ello al no tener ni idea, cuando vio el ordenador en el apartamento y le contó a su compañera que nunca había utilizado un ordenador, ésta se sorprendió y la animó a hacerlo. Cyrla resultaba muy cómica cuando intentaba escribir a prisa, como si se tratase de una profesional, y en el teclado quedaban un montón de cosas ilegibles, y el ratón... oh, Dios, estuvo a punto de lanzarlo por la ventana. Se podía decir que parecía una de esas madres cincuentonas que de repente decide hacerse un facebook. Sí, ya sabes, esa red social que utiliza todo el mundo y que creó un universitario listo y aburrido, y alá, se hizo la luz.

Cyrla no pudo evitar una sonrisa al escuchar lo que le respondió Cedric, Cyrla recordó que ya había oído ese nombre antes, bueno, ya lo había visto, entre los estantes del chico, tan reservado que no le iba a decir que era uno de sus grupos favoritos o seguramente algo del estilo, porque tenía todos los discos, y alguien no compraría todos los CD´s de un grupo a menos que le gustara de verdad. Al igual que ella con OneRepublic, tenía todos los discos, exceptuando el último que estaba deseosa de poder comprarlo pronto, aunque por ello tuviera que prescindir de cualquier otra cosa, estaba segura de que no le daría más utilidad que al disco. Lo pondría todos los días, hasta aprenderse todas las canciones, y hasta que se rallase. Pero, tranquilo, no lo compraría otra vez... ¿para qué si ya las habría memorizado a la perfección y pudiera reproducirlas en su cabeza cuando quisiera? Cada estrofa, cada palabra, cada sonido, cada nota, cada compás. Todo.
No comentó nada más sobre la música, sabía que a él le gustaba, más de una vez había puesto el oído en la puerta y había escuchado como él tocaba la guitarra, pero claro, eso no lo sabía nadie. Josephine a pesar de haberla visto una vez no sospechaba para nada aquello de que la joven se quedara a escuhar a Cedric como si del flautista de Amelín se tratase. Cuando le vio hacerlo, hace pocas semanas, le preguntó que qué hacía, y Cyrla había respondido sin poder evitarlo que "Su hijo toca muy bien la guitarra",se arrepintió de haberlo dicho, posiblemente aquel comentario se lo habría dicho a Alexander, que se habría enfurecido al ver que su hijo no se pasaba el tiempo mirando operaciones de corazón en youtube o cualquier cosa que hiciera un futuro prometedor doctor.

Él se sentó a su lado, y ella notó como parecía estallar, como si alguien hubiese instalado una bomba dentro de ella.
-Sssh... - intentó hacer callar a su corazón, sin darse cuenta de que lo había hecho en voz alta, solo esperaba que lo suficientemente bajo como para que Cedric no se hubiera enterado, ¿o se habría pensado que ella le había mandado callar? Eso si que sería divertido.
Cyrla siguió con sus ojos fijos en Cedric, y cuando éste le dijo que le iba a contar un secreto, ella se quedó expectante. Ella asintió con la cabeza, estaba tan ensimismada pensando cual podría ser el secreto de él que no se daba cuenta de que la distancia entre ellos se había aminorado.

Lo que él le dijo a continuación no le sorprendió, es más, hace un rato lo había pensado. Le miró con toda la comprensión del mundo y le sonrió con calma. Él se separó un poco de ella y Cyrla, colocó su mano encima de la del chico que a su vez descansaba en las rodillas de él. No supo muy bien porque hizo eso, Cedric necesitaba a alguien le apoyase, y Cyrla al saber lo que ocurría, se autonombró como esa persona, sin pensarlo en realidad. Había sido una de esas cosas que se hacen así, sin que tu cabeza lo procese en realidad, como un actoreflejo. Notaba como le palpitaba la muñeca a él, también nervioso, sus manos eran grandes y fuertes, pero aún así elegantes, bien podría haber tocado el piano.
Al oír lo siguiente que dijo, ella separó la mano, con su normal rapidez, ahora si que pensando en lo que acababa de hacer, se había acercado demasiado, una criada normal no haría eso, ¿pero por qué seguíamos fingiendo? Cyrla no era para nada eso.
-Lo siento... - murmuró nerviosa, sin atreverse a mirarle a los ojos, aunque él tampoco la mirase a ella. Y se levantó de la cama, ¿por qué había hecho eso, por qué había tenido que acercarse tanto a él? ¿Acaso pretendía reírse de Cyrla? -Sí,sí, tengo mucho trabajo.- Contestó según su tono de voz iba bajando. Tenía ganas de gritarle o de gritarse a si misma.



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Re: I’m taking it slow, feeding my flame, shuffling the cards of your game {Cedric}

Mensaje por Cedric M. Von Streiden el Dom Jul 17, 2011 6:19 pm

El tacto caliente de la mano de Cyrla le dejo perplejo, su cuerpo se había relajado ante el pequeño toque de la joven y su mirada se había clavado en lo que era la pequeña mano de ella sobre la de él, no sabía bien que tenía que hacer o que decir por lo que se limitó a tranquilizar sus latidos que por alguna razón habían salido disparados por ese pequeño toque con la castaña. Antes de lo que hubiese querido el cálido contacto con la piel de la chica desapareció siendo que ella se ponía de pie disculpándose por lo que él adivinaba había sido “semejante atrevimiento” no alcanzo a decir nada, pero al escucharle decir que tenía mucho trabajo algo hizo un pequeño “click” en él haciendo que por inercia se levantase de donde estaba tomando de la muñeca a la chica para darle vuelta dando un paso al frente para poder estar de esa forma completamente pegado a Cyrla bajando la mirada para encontrarse con los ojos grandes de ella. Se quedó un momento con los labios entreabiertos mientras se perdía en la mirada de la chica, pero aquello apenas duro unos segundos, reacciono mientras soltaba la muñeca de la chica para llevar esa mano a la pequeña cintura de la chica donde le tomo con apenas un poco de fuerza sosteniéndole en el lugar y evitar que se marchase No te vayas pidió en un susurro mientras entrecerraba los ojos y soltaba un suave suspiro No te meterás en apuros si eso es lo que te preocupa comento elevando un poco la voz, quizá esa era la razón por la que se marchaba y le dejaba ahí frustrado por no intentar nada con ella, quería gritarse a sí mismo, gritarse y reprenderse para que de alguna forma reaccionase, se acercase y terminara con todo lo que había deseado por todo ese tiempo desde que había visto a la chica en su sala de estar. Desde ese día ella era su musa no solamente para pintar sino para la música, desde que le había visto había aprendido dos o tres canciones que le gustaría que escuchara, para desde luego la cobardía le ganaba ¿Patético? Demasiado.

No podía pensar demasiado, la música de fondo seguía sonando y se escuchaba la voz de Adam Levine llenar su habitación con otra de sus conocidas canciones “This love” Cedric se encontraba tieso en donde estaba lo único que pudo percibir era como se relamía los labios mientras dejaba caer la mirada a los labios de la chica por segunda vez en aquel día, su mano intensifico su agarre en la cintura de ella mientras su otra mano se levantaba por decisión propia acomodándose en lo que era el cuello de la chica haciendo su cabello hacia un lado y con el dedo pulgar acariciando dicha zona mientras una pequeña sonrisita aparecía en su rostro No te dejare ir murmuro mientras arqueaba una de sus cejas y se acercaba ligeramente al rostro de la joven mientras notaba como no tan solo él se ponía nervioso sino que ella lo hacía de igual manera una característica que había notado desde que había entrado ¿Qué haría la chica? ¿Le empujaría? ¿Gritaría? ¿Abofetearía? No estaba seguro de ninguna de las reacciones de ella, pero eso era lo que menos le importaba en ese preciso momento, había esperado aquel pequeño acercamiento durante un tiempo ya y por fin estar así de cerca de ella le hacía tener la piel chinita de la nuca, no podía evitar dejar que su cuerpo disfrutara de la cercanía y mucho menos que su mente empezase a volar como lo estaba haciendo en aquel momento donde imaginaba veinte escenarios diferentes con Cyrla, desde los momentos más románticos hasta los más salvajes y extremos, su mente trabajaba a mil por hora eso era cierto, pero no por ello no estaba prestando atención a quien tenía en frente después de todo perder la oportunidad de verle reaccionar sería un pecado para alguien como Cedric que quería memorizar cada una de sus facciones y cambios de expresión para que en un futuro pudiese retratarlos y tenerlos para su propio deleite personal.

Inspiración: Nula, ya el próximo retomo como siempre(?
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Re: I’m taking it slow, feeding my flame, shuffling the cards of your game {Cedric}

Mensaje por R. Cyrla Freeman el Miér Jul 20, 2011 12:17 am

En el momento exacto en el que dio media vuelta para marcharse, algo le frenó. Y no, no me refiero a un sentimiento o a unas palabras que quería decirle al joven antes de dejarla por los suelos, sino algo más físico, más real; Era una mano, una mano que le hacía dar media vuelta, la mano de él que junto a su mirada y a su boca le pedía que no se fuera, eso después de mirarla durante unos segundos, de una forma que nadie la había mirado, de una forma que la hacía perder la compostura. Estaban muy cerca, mucho más de lo qu habían estado antes, sus cuerpos chocaban como si se trataran de dos polos opuestos, que Cyrla no sabría bien decir si aquello era cierto, no podía pensar en otra cosa que no fuera el contacto de sus cuerpos y las llamas que empezaban a crecer cuando puso sus ojos en los de él. Cyrla casi se olvidó de respirar. Entonces, entre asustada y otras extrañas sensaciones, bajó la mirada al suelo, a los tablones de madera que ella, pocas horas antes había estado limpiando. Él apartó la mano y para su sorpresa y pensando que ya había terminado el momento "contacto físico" , pero se equivocó cuando sintió como la agarraba con una sola mano por la cintura, aunque la mantenía bien sujeta lo hacía con toda la dulcura del mundo, como si ella fuera una valiosa muñeca de porcelana. Levantó los ojos cuando Cedric le dijo algo de no meterse en apuros.

- Ni tan siquiera sabes que tipo de "apuros" son los que me preocupan... - le susurró nerviosa, aunque su cabeza estaba varios centimetros por debajo de la de Cedric sabía que le había oído a pesar del fuerte golpeteo que hacía su corazón. No le importaba si Josephine entraba en esos momentos y les veía quizá demasiado juntos, no le importaba en absoluto. Lo que le preocupaba era no saber que era todo aquello, aunque estuviese acostumbrada. No sabía bien por qué pero tenía ganas de llorar, de... de... tenía ganas de estallar, de provocar todo el fuego que denotaba en el ambiente, lo que más le gustaba a ella, esa sensación no había sido tan fuerte antes entre Cedric y ella, no se lo habían permitido, desde luego que no.

El CD de Cedric pasó a la siguiente canción, y Cyrla se sorprendió al escuchar lo primero que cantaba aquella voz que comenzaba los primeros segundos de la canción "Estaba tan drogado que no reconocí el fuego ardiendo en sus ojos, el caos que controlaba mi mente", por muy extraño que pareciese, aquella canción venía perfecta para ese momento, como si se tratara de una escena de su película, y seguramente cualquier adolescente con las hormonas revolucionadas querría ser ella, aunque solo fuese para estar cerca de Cedric. Todas las mujeres fijaban sus ojos en él aunque solo fuera un instante, ¡hasta las amigas de Josephine! Pero eso a ella no le importaba, no era la típica novia celosa, aunque claro, tampoco era la típica novia, ni tampoco era novia de nadie, ¿Alguna vez lo había sido? Ni tan siquiera, ni lo buscaba, y no era de etiquetas.

Se olvidó de la canción cuando ésta seguía sonando, ya había escuchado lo necesario para que sus ojos comenzaran a arder mientras éste fuego se intensificaba ¿dije antes que no podían estar más cerca? Mentí, ahora si que era así, no podría pasar nada por enmedio, como si se trataran de una sola persona.

La otra mano de Cedric se acercó al cuello de Cyrla apartando el cabello castaño de ella. Ella tragó saliva y cerró los ojos de manera autómatica, como si quisiera guardar áquel instante en lo más profundo de su mente. Sentía como él le acariciaba el cuello, abrió los ojos de nuevo y le miró a él, no escuchó lo que dijo porque ya no podía oír nada de lo que le dijeran, no podía parar a pensar en las palabras que alguien le hubiera dicho. Él arqueó las cejas de una manera que a Cyrla le hubiese parecido divertida sino estuviese ocupada mirándole a él , queriendo descifrar cada gesto, cada movimiento, cada parte de él para poder reproducirla en su memoria miles de veces, como hacía con su grupo favorito.

Él acercó su rostro al de Cyrla, y entonces, antes de que su corazón explotase lo hizo ella. Le dio un bofetón al chico, no muy fuerte, pero si ruidoso, no supo muy bien por qué lo hizo, era totalmente desconcertante, pero eso le pasaba cuando "ardía" - no literalmente -, le miró con sus ojos completamente ardiendo y antes de hacer nada más sus labios besaron los de él, sin pensar, sin racionalizar como hacía la gente decente. Haciendo aquello que quería hacer desde hacía bastante tiempo, sin importarle si a él le había molestado que primero le pegase y luego le besase, sin importarle nada de nada que no fuera sentir el tacto de los labios de Cedric sobre los suyos.

El tuyo está bien, no como éste xD



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Re: I’m taking it slow, feeding my flame, shuffling the cards of your game {Cedric}

Mensaje por Cedric M. Von Streiden el Jue Jul 28, 2011 4:01 am

Una bofetada. Una bofetada era lo que había recibido por acercarse tanto a la joven y sabía bien que era su culpa, si no hubiese tomado tal atrevimiento quizá su mejilla no estuviese ardiendo tanto en aquellos momentos. No podía creer que cuando le había visto levantar su mano pensase que le iba a acariciar su mejilla de igual forma que él estaba acariciando su cuello, iluso. Pero de nuevo la chica le sorprendió porque el golpe no acabo solamente en ser eso un golpe sino que ni tiempo le dio de recuperarse porque en cuando separo la mano de su cuello ya los labios de ella estaban sobre los de él causando un escalofrío en todo su cuerpo, la mano de Cedric inmediatamente se colocó encontrándose con la otra en la cintura de la chica empujándole hacia él de forma que espacio entre ellos no hubiese ninguno, sus labios al entender lo que pasaban siguieron aquel beso y como si fuese algo nuevo dejo que su lengua acariciase el labio inferior de la chica con suavidad para inmediatamente después seguir con aquel beso, beso que había ansiado durante tanto tiempo y que en ese momento estaba cobrando, no importaba ya la bofetada ni siquiera sabía cual ¿Le había abofeteado? No lo recordaba, no le importaba, solamente importaba que en sus brazos en ese momento estaba la castaña y más importante aun que le estaba besando ¡Vamos Cedric! Se animó mientras acariciaba suavemente la cintura de la chica para lentamente separarse de sus labios –por falta de oxígeno- pero sin dejar de besar su piel un momento, recorrió su mandíbula hasta llegar a su oreja donde jugó con el lóbulo ese pedazo de piel tan suave y sensible Llevaba desde el primer día en que te vi queriendo hacer eso murmuro con una pequeña sonrisa en sus labios mientras se separaba lentamente para ver sus parpados aun cerrados por lo que lentamente levanto una de sus manos acariciando su rostro como si de un ciego se tratase memorizando cada uno de sus rasgos.

Suspiro con suavidad mientras se separaba completamente de la chica tomándole de la muñeca con cuidado para jalarle de nueva cuenta para que se sentasen, pero esta vez y con un poco más de confianza el chico no dejo espacio entre sus hombros o en todo caso tampoco entre sus muslos, quería estar cerca de ella, era esencial para calmar su cuerpo y todo ese deseo tan fuerte que sentía ¿No te he molestado demasiado verdad? pregunto con suavidad mientras se arremangaba las mangas un poco viendo sus brazos tatuados, era mejor ver eso que tener que enfrentarse de alguna forma con la ira de ella ¿Qué si estaba molesta por todos los atrevimientos que había hecho en ese momento? No le quería molesta, pero sabía bien que no era como todas las chicas y eso se había demostrado antes del beso y también al momento en que ella se había querido ir muchas chicas y podía sonar presuntuoso hubiesen ansiado estar en la alcoba del joven Cedric, claro solamente una había tenido ese privilegio, y esa era la chica que más deseaba.
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Re: I’m taking it slow, feeding my flame, shuffling the cards of your game {Cedric}

Mensaje por R. Cyrla Freeman el Dom Ago 07, 2011 5:43 am

Me atrevería a decir que Cyrla se sentía como el hombre cuando descubrió la Luna, como si estuviera viviendo algo que solamente ella había vivido y que sería la única en sentirlo y verlo, algo totalmente nuevo, lejos de lo que cualquiera había explicado, mucho más allá de cuentos y leyendas, flotando donde todas las leyes de la gravedad eran quebrantadas, haciendo que su traje espacial tuviera en su interior más temperatura de la normal. Sentía el corazón de él, si los dos explotaban no habría nadie que supiera por qué lo habían hecho, aunque a ella no le habría importado en absoluto, porque en esos momentos se había roto la muralla que le decía que se alejase de todos, que no hiciera nada inadecuado y que huir era lo más prudente. Había sido sustituida por Cyrla, la que nunca se había mostrado, la de verdad, la que sentía las cosas hasta ciertos puntos que no lo hacía la gente normal, la que sentía un fuerte calambrazo por todo su cuerpo en ese preciso instante. Se le erizó el vello de la nuca ante aquél beso. Jamás en la vida había besado a nadie, al menos un beso de verdad, como ese, sabía que no sentiría eso con otra persona, que para su suerte o desgracia, Cedric Von Streiden acababa de disipar las dudas que había tenido hace algunos segundos, aunque probablemente, pronto regresarían.

Exhaló aire despacio cuando el beso dio por finalizado, porque se trataba de el beso no un beso como se daban los críos de la escuela, aunque tampoco era tan experta para saberlo. Sintiendo escalofríos en su piel por donde él le besaba.
Sonrío al escuchar las palabras del chico, "desde el primer día", y de eso hacía bastante. Abrió los ojos lentamente, con un extraño y nuevo brillo en los ojos, como si estuviera drogada o algo así.
- Debo ser irresistible cuando quemo cortinas.- le contestó. ¿Había bromeado? ¿Cyrla? Al parecer sí... caramba, si tenía que besarse con alguien para "romper el hielo" tendría una larga lista de contactos, y los labios muy cortados.

Cyrla estaba como extasiada, pero aún así se sentía capaz de cualquier cosa, un llamado subidón de adrenalina recorría cada vena, cada hueso, cada parte de su cuerpo como si acabara de saltar por un acantilado. Quizá podríamos decir que eso había hecho. Se había superado a si misma... había hecho algo que había negado rotundamente, algo de lo que sentía miedo, que su cabeza le había dicho que no "era correcto". Cedric y ella se sentaron en la cama, Cyrla quería que se abrieran las ventanas para que entrara un poco de aire fresco y quizás así poder despejarse, aunque por otro lado prefería quedarse ahí, inúndandose por las llamas.

Ella se volvió a él cuando éste le hizo la pregunta más tonta que le podían hacer - Aunque según dijo alguien "las preguntas tontas no existían, solo los tontos que preguntan", sí, quizás fuese un tonto que quería tomarle el pelo. No podía confiar, no... No... no... Pero esta vez no iba a a escaparse, había algo allí que era más fuerte que la propia Cyrla.
Negó con la cabeza sonriendo no solo con los labios, sino también con la mirada. Sus ojos curiosearon cuando Cedric se subió un poco la manga de la camisa y ella pudo ver la tinta marcada en ellos, sabía que él llevaba tatuajes, alguna vez los había visto por casualidad, pero nunca le había preguntado si tenían algún significado especial para él.
- Me ha molestado que hayan pasado unos siete meses desde que "me viste" y... y no... - Suspiró. El fuego había disminuido, y ella seguía con sus ojos fijos en los de él, el choque de verde y gris. -No sé que es lo que me pasa.- Dictaminó al fin.



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Re: I’m taking it slow, feeding my flame, shuffling the cards of your game {Cedric}

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