HISTORIA DETRÁS DE BOTV:
TRAS EL DESCANSO QUE SE TOMARON TODOS DESPUÉS DE LA MUERTE DE LEAH BLOOMBERG Y CON EL OTOÑO A LA VUELTA DE LA ESQUINA, NUESTROS CHICOS ESTÁN CON MÁS ENERGÍA QUE NUNCA PARA DEJAR ATRÁS EL VERANO SÓLO PARA LOS SOÑADORES Y TURISTAS, Y EMPEZAR DE NUEVO SUS VIDAS EN LA REALIDAD. UNOS SE ADENTRAN EN LA FANTÁSTICA VIDA UNIVERSITARIA Y OTROS, HACEN MALETAS PARA EMPEZAR DE CERO NUEVOS TRAYECTOS. PERO NO, ELLA SIGUE AQUÍ CON NOSOTROS. OS SEGUIRÁ INFORMANDO DE TODO LO QUE VE Y OYE, PORQUE SABE QUE SE GUARDAN MUCHOS SECRETOS TRAS LA MUERTE DE LEAH, Y LA ALTA SOCIEDAD LUCHARÁ Y LUCHARÁ HASTA QUE ALGUIEN CAIGA. PORQUE EN EL UPPER EAST SIDE, LA VANIDAD ES LO PRIMERO. BIENVENIDOS DE NUEVO A INCOGNITO.
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Cuando no tienes tiempo ni para respirar {Privado}

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Cuando no tienes tiempo ni para respirar {Privado}

Mensaje por Matthew H. Woodward el Miér Jul 06, 2011 8:58 am

Había mirado el reloj antes de salir de la oficina. Eran cerca de las dos de la tarde y él acababa de sacar unos minutos para comer entre reunión y reunión. La verdad era que no tendría la próxima hasta las seis de la tarde, cuando tenía una conferencia a larga distancia con Los Angeles, donde se rodaría la próxima película que su compañía estaba produciendo. Muchas de las personas que trabajaban para él comían juntos, incluso su socio comía con el resto de trabajadores. Matt, por su parte, siempre comía solo, un perrito caliente o una hamburguesa en la soledad de su despacho. Aquel soleado día de verano, hubo algo que le impulsó a quedarse en la calle después de comprarle un perrito caliente al vendedor ambulante que trabajaba frente a la puerta de su edificio. Le pareció ver a alguien conocido al otro lado de la calle, dirigiéndose hacia la entrada de Central Park y perdiéndose en medio de la pequeña multitud que se agolpaba en el pulmón de Nueva York a aquellas horas del día, aprovechando las buenas temperaturas y el sol que brillaba en lo alto del cielo. No lo pensó demasiado, cruzó la carretera, aun a riesgo de ser atropellado y siguió aquella conocida melena rubia que se había ocultado delante de un pequeño grupo de adolescentes que disfrutaban de las vacaciones veraniegas. Debía parecer algo desequilibrado, vestido con su elegante y serio traje, un perrito caliente en la mano y observando por encima de la multitud esperando a que la cabeza de Simone volviera a ser visible. No fue difícil debido a su estatura envidiable que le permitía mirar por encima de los demás. ¿Qué hacía? ¿La llamaba y esperaba que le escuchara? ¿Corría tras ella? Todo parecía demasiado ridículo, así que optó por aligerar el paso hasta que la alcanzó y le dio un par de golpecitos en el hombro y así llamar su atención.

El modo en que ambos habían entablado relación era, cuanto menos, curioso. Simone y él habían sido victimas de una encerrona que terminó en una cita no demasiado agradable. Cuando acompañó a la rubia a tomar un taxi aquella noche pensó que lo mejor sería que no volvieran a encontrarse, pero el destino es caprichoso y se encontraron en una fiesta -tener una conocida común también tuvo algo que ver-. Poco a poco descubrieron que, lejos de resultar incómoda, esa nueva situación fue bastante agradable. Habían quedado en alguna ocasión más simplemente para comer o charlar, pero hacía días que no sabía nada de Simon y era aquel hecho el que le habia empujado a abandonar su rutina diaria para perseguirla por el parque como si de un acechador se tratara. Esbozo una de sus agradables sonrisas cuando Simone se volvió después de que el llamara su atención.
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Re: Cuando no tienes tiempo ni para respirar {Privado}

Mensaje por Simone A. Sheridan el Miér Jul 06, 2011 9:23 am

-¿Puedes mantenerte quieto por un segundo Max?-Simone observo severamente al pequeño muchacho de seis años, reprimiéndolo porque esta se estaba moviendo mucho mientras ella intentaba ponerle aquel abrigo bastante moderno para un chico de su edad. Afuera de la casa de su madre la estaba esperando el taxi que había pedido para que la llevara a la ciudad. Aquel día era un importante día, tenía reuniones con diseñadores para mostrar la primera línea de ropa que había salido de su cabeza. Max como siempre pasaría todo el día con su abuela, que partiría en tren hasta Long Island a visitar a unos familiares y a mostrar a Max que a esas alturas ya parecía más su accesorio que su nieto-Compórtate ¿me has odio? Haz caso en todo a la abuela y…-Simone se estaba colocando su chaqueta ligera y cruzándose aquel bolso de cuero café, con colgantes que ella misma había diseñado. Como siempre su melena rubia apuntaba en todas direcciones, se agacho levemente para que su mirada azulada quedara pegada con la de su hijo-Solo di que si en todo aunque no quieras decirlo ¿bien?-Max la observo como si estuviera loca-¿No se supone que no debo mentir?-Simone se puso de pie negando con la cabeza, a veces odiaba que su hijo fuera tan inteligente-Eso no es mentir…es solo…darle el gusto a la abuela. Y cállate y obedece-aquello no sonó como un regaño, sino como la forma de evitar que el siguiera haciendo preguntas y diciéndole cosas en las que tuviera razón. La muchacha le dio un beso en la frente y lo dejo de la mano de su madre, mientras apresuradamente se subía en el taxi que la llevaría rumbo a la ciudad.

[…]
Su hora preferida. A pesar de que Central Park estuviera repleto de personas le gustaba pasearse por aquel lugar. Tenía que relajarse, porque seguramente en aquella reunión había parecido una verdadera idiota, siempre solía ponerse más nerviosa de lo necesario en ese tipo de situaciones. La tienda estaba atendida por una de sus empleadas de confianza, Max estaría todo el día fuera y ella simplemente podría disfrutar de una tarde de sol, comiendo aquella ensalada vegetariana que llevaba en la bolsa negra. Pero que se viera relajada o pareciera estarlo no evito que se girara rápidamente casi con susto cuando alguien toco su hombro. Estaban en Nueva York, aun no se acostumbrada al ritmo de aquella ciudad.-Matt…hey…que sorpresa-dijo rápidamente al recomponerse y reconocer al hombre que estaba delante de ella. Se acerco para ponerse de puntillas y con la mano libre darle un abrazo quizás algo extraño. Ella solía abrazar a todo el mundo.

-¿Qué haces por aquí?-pregunto con curiosidad. El se veía tan serio y fuera de lugar con su impecable traje en medio de aquellas personas vestidas de todos los colores, incluso al lado de ella misma se veía extraño. No pegaban claramente, aunque tenían más cosas en común de lo que cualquiera pensaría.-¿Tú hora de almuerzo?-pregunto con un deje de sarcasmo alzando una ceja al percatarse del hot dog que el hombre sostenía en una de sus manos. Soltó una ligera sonrisa mientras ella misma alzaba la bolsa con su propio almuerzo-¿Qué te parece si improvisamos un picnic y te sueltas un poco esa corbata?-agrego divertida observándolo a los ojos.
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Re: Cuando no tienes tiempo ni para respirar {Privado}

Mensaje por Matthew H. Woodward el Miér Jul 06, 2011 9:17 pm

Simone se volvió en su dirección algo asustada y Matthew esbozó una tranquila sonrisa de disculpa. La rubia enseguida le abrazó, un gesto algo incómodo para él que no estaba demasiado acostumbrado a todo aquello de dar muestras de cariño en público. Era como si su traje le restara espontaneidad y lo estaba comprobando en aquel preciso instante. Cualquiera que les viera apreciaría las diferencias al instante. Simone era más relajada, vestía de modo informal y no parecía haber pasado demasiado tiempo peinándose aquella mañana, algo que al moreno le gustaba de ella. Él, por su parte, llevaba un traje perfectamente planchado y su cabello seguía en el mismo lugar que estaba cuando se había peinado al salir de la ducha después de despertarse. Lo único que daba señas de cierta despreocupación en su apariencia era el perrito caliente que llevaba en su mano, dando señas de que su alimentación no era, precisamente, la mejor del mundo.

-Tengo un rato para comer y he bajado a comprar algo a la calle –respondió el chico- Te he visto desde el otro lado de la calle y había pensado en venir a saludarte.

Una amplia y sincera sonrisa se dibujó en sus labios cuando Simone propuso que se sentaran en el césped a comer. La verdad era que, si cualquier otra persona se lo hubiera propuesto, él habría rechazado la invitación sin dudarlo un segundo, pero era Simone, hacía días que no se veían y le apetecía pasar un rato tranquilo con ella, hablando de cosas sin importancia y olvidandose por unos minutos de todo el trabajo que le esperaría al volver a la oficina. Asintió con la cabeza e hizo un gesto para que ambos comenzaran a caminar en busca de un lugar tranquilo en el que comer.

-Hace días que no te veo ¿Qué tal has estado? –preguntó él con tono tranquilo y desenfadado.

Eran muchos los que pensaban que, con su seriedad y sus sobrios trajes, Matthew era un tipo cerrado e incluso algo seco y desagradable en ocasiones, pero nada más lejos de la realidad porque Matt era tan cercano como lo había sido toda su vida. Tal vez los años que estuvo en el ejército le endurecieron un poco, pero su esencia seguía allí. El muchacho tranquilo que jugaba al baloncesto con sus amigos seguía allí, bajo toda aquella ropa de marca y el gesto serio.
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Re: Cuando no tienes tiempo ni para respirar {Privado}

Mensaje por Simone A. Sheridan el Vie Jul 08, 2011 9:56 am

La sonrisa amplia y tranquila de Matt la saludo como siempre. Simone aun recordaba lo incomodo que había sido su primer encuentro, no es que Matt le hubiera parecido antipático o que no fuera su tipo. Era simplemente el hecho de que los dos estaban casi obligados a estar en una situación en la que no querían estar. Simone había aceptado por la pura insistencia de aquella amiga, tenía que reconocer que por lo menos la cita no había sido con un tipo calvo y gordo que lo único que quería era llevársela a la cama, sino que había sido con él. Disimuladamente-o eso pensó ella-lo observo de reojo mientras caminaban en dirección al césped de Central Park, justo en frente estaban aquellos increíbles lagos artificiales en donde varios niños intentaban alimentar a las aves. Tendría que llevar a Max algún día. Y lo vio tan alto, tan perfectamente vestido y peinado…tan guapo. La muchacha negó rápidamente con la cabeza. Los encuentros después de aquella cita horrorosa habían sido mucho mejores, había podido conocer un lado diferente de Matt y le había agradado, mucho más de lo esperado.

-Bien, estaba en algunas reuniones, ya sabes que quiero lanzar la línea-dijo distraídamente como si aquello no tuviera gran importancia. Habían hablado de aquello la última vez que se habían reunido a tomar un trago, en donde ella había confesado o mejor dicho le había informado que era madre de un revoltoso niño de seis años. Y es que Simone no quería darle mucha importancia para luego decepcionarse, odiaba las decepciones.-Ya sabes, tengo que encontrar a alguien a quien le guste y quiera producirla…-agrego un segundo más tarde encogiéndose de hombros y mirando al hombre a su lado, hacia arriba, mientras sonreía encantadoramente. Y a pesar de que estuviera increíblemente aterrada por aquel nuevo desafío no iba a abandonarlo, ni a huir ni a escapar, cosas a las cuales estaba acostumbrada, iba a quedarse hasta el final…hasta que resultara y encontrara a alguien tan loco como ella a quien le gustara aquella línea de ropa que en ocasiones no tenía ni pies ni cabeza.

-¿Te parece bien aquí?-pregunto deteniéndose de pronto. Había un gran árbol que daba un poco de sombra, de aquella manera no les pegaba de lleno el sol que cubría las calles de la ciudad aquella tarde. La muchacha ni siquiera se detuvo a escuchar la respuesta de Matt, se quito el bolso que llevaba cruzado y simplemente luego se sentó sobre el césped mirando hacia el frente, hacia el lago, hacia las personas…le gustaba observar a las personas.-¿Y tú? ¿Cómo ha estado el gran productor de cine internacional? ¿Ya has conocido a Julia Roberts?-pregunto rápidamente mirándolo de medio lado. Lo último claramente era una broma, Simone era de todo, menos de esas locas a las que les gustaba conocer celebridades. Soltó una encantadora sonrisa mientras dejaba la bolsa con su almuerzo sobre su regazo. Un segundo más tarde y con aquella espontaneidad que la caracterizaba se inclino hacia Matt aflojando su corbata y desabrochando el primer botón de su camisa-No te preocupes, luego lo arreglo para que vuelvas a ser el serio jefe Matthew-volvió a bromear mirándolo a los ojos mientras volvía a su posición inicial.
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Re: Cuando no tienes tiempo ni para respirar {Privado}

Mensaje por Matthew H. Woodward el Vie Jul 08, 2011 10:50 am

Cada vez que recordaba aquella primera y embarazosa cita, Matthew se preguntaba cómo habían terminado por convertirse en tan buenos amigos. Aquella noche en la que salieron a cenar todo lo que pudo haber salido mal, salió mal. No fue una cita desastrosa, pero estuvo llena de incómodos silencios porque ninguno de ellos estaba a gusto con aquello. Ambos habían acudido obligados a aquel restaurante, cenaron casi absolutamente en silencio y Matt sintió un gran alivio cuando se despidieron. Simone era una chica atractiva, mucho, eso no podía negarlo y si se hubieran conocido en un bar, el comienzo de su amistad habría sido distinto. Habría sido tal y como fue su segundo encuentro, mucho más relajado y agradable.

Siguió los pasos de Moone mientras ambos buscaban un lugar en el que disfrutar de su almuerzo. Escuchó con atención la respuesta de la rubia a su pregunta y sonrió de lado. Simone le había comentado con anterioridad que estaba intentando sacar su propia línea de ropa, por lo que imaginaba qué era lo que tenía que estar pasando en aquel momento. Él estaba en el otro lado. Él formaba parte de los que ponían el dinero para ayudar a realizar los sueños de los demás. Muchos pensaban que su trabajo era sencillo; seleccionar qué películas producir y cuáles no. No era sencillo porque Matthew sabía que había mucha ilusión puesta en los guiones que rechazaba y siempre le dolía tener que decirle que no a alguien.

-Ya sabes que conozco a gente… Podría ayudarte, si lo necesitas. –comentó casi sin darle importancia.

Para Matthew todas aquellas fiestas a las que asistía eran aburridas y, la mayor parte de las veces, insoportables; pero le habían servido para conocer a mucha gente, no sólo dedicada al mundo del cine, sino también había conocido a personas que se dedicaban al mundo de la moda. Simone no esperó su respuesta cuando creyó haber encontrado el sitio ideal, por lo que el moreno se sentó junto a ella y dejó escapar una risa al escuchar sus palabras.

-Me está yendo bastante bien. Tengo muchas reuniones estos días, pero no me quejo. Ya sabes que me gusta trabajar –comentó encogiéndose de hombros y sonriendo- ¡Oh, Julia! Sí, me había llamado para quedar hoy a comer, pero le he dicho que prefería encontrarme por sorpresa con una buena amiga. –rió.

La rubia se acercó a él y con total naturalidad aflojó el nudo de su corbata y soltó el primer botón de su camisa. La verdad era que aquella ropa no era la más adecuada para estar sentado en el césped de Central Park, pero era la indumentaria que siempre llevaba a trabajar.

-Espero que lo arregles luego porque necesito que me respeten –sonrió con diversión- ¿Qué tal está…? ¿Max, no?

Esperaba haber recordado el nombre del hijo de Simone y no haberse equivocado. La última vez que se vieron la rubia le había contado que tenía un niño de seis años, algo que había sorprendido a Matthew enormemente, porque ella no lo había comentado antes y porque Simone era demasiado joven como para que alguien esperase que tuviera un hijo de esa edad.
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Re: Cuando no tienes tiempo ni para respirar {Privado}

Mensaje por Simone A. Sheridan el Vie Jul 08, 2011 11:45 am

Una sonrisa encantadora salió de entre los labios de la rubia mientras negaba con la cabeza. No dijo absolutamente nada ante el ofrecimiento de Matt, claro que sabía que él lo decía solo de buena persona y quizás porque era verdad de conocía a unos cuantos contactos del mundo de la moda. Pero Simone era orgullosa y si iba a conseguir que alguien produjera su línea de ropa iba a ser por cuenta suya, aunque le costara sudor, sangre y lagrimas. La verdad de las cosas es que aquel era su otro bebe, uno que había cuidado incluso más que Max y a quien había protegido durante años para que recién ahora viera la luz, para que recién ahora se mostrara al mundo. Simone podía aparentar ser esta mujer bastante flexible, abierta, bohemia, segura de sí misma y con una confianza que se exudaba por cada uno de sus poros, pero aquella línea de ropa había sido-y aún lo era-su punto de inflexión, en donde se volvió esta mujer que pensaba mucho mas antes de actuar, mucho más insegura y que tenia pensamientos casi suicidas en su mente, claro suicidas contra su propia ropa, no contra su vida. Hace mucho había aceptado los hechos como eran, ahora simplemente tenía que comenzar a vivir la vida que ella misma se había forjado, a base de errores o buenas decisiones, eso no era lo importante. Lo importante era que tenía que afrentar todo y dejar de escapar de una buena vez por todas.

-Sí, eres un raro espécimen Matthew Woodward-bromeo riendo suavemente, cuando el comento que le gustaba trabajar. Una de las cosas que más le habían llamado la atención de Matt, su trabajo, casi tan extraño y particular como el suyo propio. Pero en aquello mismo Simone había compartido con aquel hombre muchos puntos en común, se habían pasado hablando de cine por horas enteras, de cualquier cosa, Simone escuchándolo hablar con toda la atención del mundo, aquello había sido en su tercera “cita” aunque había dejado de llamar citas a los encuentros con él para tomar un trago después del trabajo. Matt era un buen amigo, un perfecto amigo.-Oh, has dejado plantada a Julia por mi-agrego dramáticamente luego de escucharlo, la sonrisa continuaba bailando en sus labios, se llevo una mano al corazón teatralmente-Me siento honrada-termino por decir, sacando la comida de su bolsa.

Ante la mera mención de Max la mirada de Simone pareció iluminarse un poco más. Le había comentado a Matt de su hijo, que lo había tenido cuando tan solo tenía 19 años y también secretamente había agradecido que él no hiciera las típicas preguntas que todos solían hacerle: “¿Y su padre?” algo que siempre lograba incomodarla.-Oh, está perfecto como siempre-contesto encogiéndose de hombros mientras lo miraba de reojo.-Ya sabes, tiene seis y es como un remolino, nunca se está quieto. Deberías conocerlo un día. Te caerá bien y tu le caerás bien-le dijo apuntándole con el tenedor de plástico, como si aquello ya estuviera decidido.

No solía presentarle a Max a muchos chicos, más bien nunca lo había hecho. En Londres había cometido el error de comenzar una relación con alguien, hacer que Max se encariñara con él y luego ambos quedaron con el corazón destrozado. No quería aquello. Max ya tenía bastante falta de autoridad paterna, como para hacerle pasar aquello de puro gusto-Te encantara tener hijos-sentencio Simone después de haber comido un poco de su ensalada, como si estuviera completamente segura de aquella frase-Te volverán loco, pero estoy segura que serás uno de esos padres divertidos y que lo único que querrán hacer es llegar a casa al final del día…-sonrió suavemente. Si, se imaginaba perfectamente a Matt en el papel del padre buena onda y flexible…aunque claro, necesitaba a una chica a su lado, alguien que le mantuviera el paso.
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Re: Cuando no tienes tiempo ni para respirar {Privado}

Mensaje por Matthew H. Woodward el Lun Jul 11, 2011 4:05 am

A Matthew no le importaría ayudar a Simone a conseguir su sueño y su ofrecimiento había sido tan sincero como siempre. Comprendía que la rubia hubiera rechazado su ofrecimiento porque sabía lo que se sentía luchando por conseguir lo que te propones y hacerlo por ti mismo. Algo así le había pasado a él y había llegado hasta donde estaba después de una larga e intensa lucha cuando nadie esperaba que Matt fuera a conseguir dedicarse al mundo del cine. Sus padres no habían podido pagarle una buena universidad y la beca deportiva que siempre había sido su primera opción se escapó entre sus dedos. El ejército fue la única opción que se le ocurrió y terminó por salir mejor de lo que pensaba. Al terminar de estudiar había tenido que dedicar mucho tiempo a su trabajo y todavía seguía haciéndolo. Le dedicaba tanto tiempo que no parecía tener una vida fuera de la oficina. Rara vez quedaba con chicas y eran pocos los días en los que salía con sus amigos a tomar unas cervezas. Era como si Matt viviera para trabajar en vez de trabajar para vivir. Sabía relajarse, por supuesto que sí, el problema era que no conseguía encontrar un rato libre para dedicarse a sí mismo.

-Por supuesto que deberías sentirte honrada. –sonrió él- Pocos habrían dejado plantados a Julia para venir a sentarse aquí contigo. –agregó, comiendo un bocado de su perrito caliente.

La verdad era que todos aquellos encuentros con Simone, después de la desastrosa primera cita, siempre resultaban ser sorprendentemente sencillos. Podían hablar durante horas sobre cualquier cosa y Matthew no podía evitar sorprenderse de que en aquella cena no hubieran podido encontrar todas las cosas que tenían en común. La rubia se había convertido en una buenísima amiga y, contra todo pronóstico, se había sorprendido a sí mismo pensando en ella más de lo normal y necesario. Sonrió ampliamente al escucharla hablar de su hijo de aquella manera. Le había sorprendido su maternidad y también le sorprendía que nunca hablase del padre de Max. Por supuesto, él nunca había preguntado por el hombre que la dejó embarazada y suponía que si Simone quisiera hablar sobre el tema ya lo habría hecho y estaba seguro de que si algún día necesitara hablar sobre ello, lo haría.

-Creo que antes de tenerlos debería encontrar a la mujer adecuada. –sonrió- Aunque no entra en mis planes más inmediatos convertirme en padre, a pesar de que mi madre no deje de insistir en que los treinta es una buena edad para casarse y empezar a formar una familia.

Era cierto. Su madre no dejaba de hacer insinuaciones sobre el hecho de que la mayor parte de sus amigos del instituto ya se habían casado o estaban pensando en hacerlo. Además, varios ya habían sido padres por primera vez e incluso alguno de ellos tenía ya un par de niños. Matthew no se había planteado si quiera buscar una mujer con la que compartir su vida, por lo que el tema de la paternidad le quedaba bastante alejado.

-¿Tan segura estás de que a Max le caeré bien? ¿Cómo lo sabes? ¿Cómo sabes que no va a odiarme? –preguntó con una alegre sonrisa- A mí también me gustaría conocerlo algún día.
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Re: Cuando no tienes tiempo ni para respirar {Privado}

Mensaje por Simone A. Sheridan el Mar Jul 19, 2011 5:55 am

-Oh si…las madres, no podemos vivir con ellas ni sin ellas-Simone soltó una pequeña risita mientras comía un poco de aquella ensalada. Su propia madre la volvía loca en ocasiones, aunque a diferente de Matt a ella ya no la molestaba con el hecho de tener un nieto, más bien había sido todo lo contrario, aunque Simone estaba consciente de que la conversación aun no la habían tenido. La madre de la rubia simplemente no había dicho nada, se había pasado mucho tiempo con Matt, la había mirado mal y dicho algunas indirectas de vez en cuando pero sentarse a conversar con ella, con sinceridad, recalándole todas las cosas que había hecho mal…bueno eso aun no sucedía, y Simone lo estaba esperando, secretamente esperaba que aquello sucediera en el momento menos oportuno o cuando ella menos se lo esperaba. Y es que la verdad de las cosas es que Simone ni siquiera le había dado explicaciones a Robert del porque de su huida, no sabía qué diablos le diría a su madre, alguien mucho más cerrada de mente que no comprendería razones. Pero eso no era lo importante ahora mismo. Y además pensar en los regaños de su madre mientras estaba en la buena y perfecta compañía de Matt simplemente era desperdiciar el tiempo.

-Aún estas joven, así que no tienes para que preocuparte, además encontrar a la “ideal”-hizo las comillas en el aire de manera graciosa mientras lo observaba con una pequeña sonrisa-No es nada de fácil…-agrego asintiendo con la cabeza. Aunque ella no creía para nada en eso de las almas gemelas, ni las personas ideales…simplemente el amor te llegaba en el momento menso esperado, con ese amigo que siempre fue un amigo o con alguien a quien nunca le habías dado una segunda mirada. Pero eso era todo lo que bastaba, una mirada, una sonrisa, un roce de manos, un toque casual…el amor era inesperado y quizás esa era una de las mejores cosas que tenia aquella palabra que tantos sentimientos representaba.

-Claro que no podría odiarte, si eres adorable-Simone bromeo por un segundo como si le estuviera hablando a un niño pequeño, aunque un segundo más tarde se encogió de hombros, como si ni siquiera ella misma tuviera realmente clara las razones por la que Max podría adorar a alguien como Matt, pero sabía que sería de aquella forma, conocía a su hijo, conocía al tipo de personas con las cuales el se sentía mas cómodo y Matthew era una de ese tipo de personas-No lo sé realmente, pero…eres buena persona Matt, esos los niños lo saben incluso antes que los mayores…-dijo como si aquella fuera una respuesta de lo más concreta cuando no lo era para nada. Soltó una pequeña risita, como si lo que acabara de decir fuera lo más ridículo del mundo…

Soltó un suspiro mientras recostaba la cabeza con delicadeza en el tronco del árbol en donde ambos estaban apoyados, podía observar a Matt de reojo cuando ella lo deseara. Le gustaba pasar tiempo con él. Y lo mejor de todo es que Matthew no había conocido a esa otra Simone irresponsable, adolescente y que era un desastre, ahora lo era, pero no demasiado como antiguamente.-Podriamos hacer una cita…ir al cine o a Coney Island…me encantaría llevar a Max a Coney Island…-agrego la muchacha casi en un susurro, sabía que su pequeño hijo disfrutaría de aquello muchísimo, los colores, los juegos divertidos…y claro, Matt estaba invitado a acompañarlos, siempre que lo quisiera.

Off: Ya, me inspire con Simone xDD
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Re: Cuando no tienes tiempo ni para respirar {Privado}

Mensaje por Matthew H. Woodward el Mar Jul 19, 2011 7:49 am

Matthew también rió después de aquel comentario sobre las madres. La suya vivía lejos y, a pesar de que su familia era realmente importante para él, Matt había aprendido a apreciar esa distancia que los separaba. En más de una ocasión les había dicho a sus padres que se trasladaran a Nueva York, que él mismo les podría pagar un apartamento y así, además, estarían más cerca de Hannah que se había mudado a New Haven, Connecticut, para comenzar sus estudios de Periodismo en la universidad de Yale. Sus padres siempre habían alegado que su vida estaba en Dallas y que no necesitaban mudarse a la gran manzana. En ocasiones les echaba de menos, pero cada vez que la conversación sobre el matrimonio y los hijos salía en una de sus llamadas telefónicas, Matthew se alegraba de poder colgar y no tener que escuchar aquellas palabras hasta la siguiente llamada que, comunmente, solía ser un par de días después. La mujer que le había dado la vida siempre insistía en que era extraño que un chico atractivo y exitoso como él -palabras textuales de la mujer- no pudiera encontrar una mujer con la que compartir su vida. Su madre leía las revistas del corazón y de prensa rosa por lo que, cada vez que alguien emparejaba a Matt con alguna modelo o actriz conocida, la mujer llamaba con urgencia a su casa, pensando que, por fin, su hijo había encontrado a la madre de los que serían sus nietos y Matt podía escuchar la decepción en su voz cada vez que le decía que no era más que un tonto rumor que alguien había inventado.

-Te voy a tener que dar el teléfono de mi madre para que la llames y se lo expliques. -rió el chico- Aunque entonces correrías el riesgo de que te eligiera a ti como futura madre de sus nietos. -la avisó con un claro tono divertido en su voz.

Una gran sonrisa se expandió en el rostro del joven, haciendo aparecer aquellos hoyuelos en sus mejillas. La gente no solía decir que era adorable ni nada parecido. Es más, la gente solía pensar que Matthew era alguien serio y reservado con quien no parecía sencillo hablar. La verdad era que el chico sí era bastante serio, sobre todo cuando a su trabajo se refería, pero también sabía relajarse aunque le costara demasiado desconectar de todo aquello que se suponía debía hacer. No sabía delegar, no sabía dejar que los demás hicieran las cosas por él porque, de ser así, se pasaba el día pensando si todo terminaría bien hecho. Era algo obsesivo con el trabajo y lo sabía, pero tampoco podía evitarlo por mucho que lo intentara. Sin embargo, en presencia de aquella rubia parecía que todo era mucho más fácil. No tenía problema en relajarse un rato en compañía de Simone y era sencillo hablar con ella de cosas sin importancia, así como de cosas realmente importantes. Ella le había hablado de Max, aunque no de su padre y él le había hablado a ella de como había perdido a la que una vez fue la mujer de su vida, en un grave accidente de tráfico.

Masticó tranquilamente un bocado de su perrito caliente y ladeó la cabeza para observar a la rubia muchacha cuando habló de organizar una cita en la que él y Max, el hijo de Simone, se conocieran. La verdad era que tenía ganas de conocer al pequeño Max desde el momento en que Simone habló de él, pero tampoco quería presionar a la rubia. Les había costado varias citas hablar sobre algo más íntimo que trabajo y aficiones, por lo que tampoco quería que su amiga se sintiera obligada a contarle todos y cada uno de sus secretos. Sonrió ampliamente y asintió con la cabeza.

-Me parece una idea genial. -confirmó el chico- No me tomo demasiados días libres en el trabajo, pero conocer a Max sería una muy buena razón para ello. Bueno, y pasar tiempo contigo, también.

Siempre había pensado que ser madre soltera debería ser algo realmente complicado y mucho más complicado sería en el caso de Simone puesto que ella no había renunciado a los sueños por haber tenido a Max. No tenía que ser sencillo para su rubia amiga encargarse de todo lo que tenía que hacer para que su línea saliera adelante y, además, ocuparse de Max, cuidar de él, jugar con él, disfrutar de tiempo en su compañía...
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Re: Cuando no tienes tiempo ni para respirar {Privado}

Mensaje por Simone A. Sheridan el Mar Jul 19, 2011 8:53 am

Simone no pudo evitar sonreír ruidosamente ante la primera frase de Matt. Claro, si la madre de su amigo parecía tan ansiosa de tener un nieto y de que su hijo encontrar a una mujer, seguramente que una chica la llamara para explicarle aquello le parecía una oportunidad perfecta para hacer de casamentera. La verdad de las cosas es que Simone tampoco comprendía del todo porque un hombre como Matt se encontraba solo. Era un hombre exitoso, famoso y además increíblemente guapo y carismático, seguramente tenia a mas de alguna chica siguiendo cada uno de sus pasos y muriéndose por su sombra, aunque como Simone sabia, Matt había estado enamorado una vez y había perdido a aquella chica de manera trágica, quizás aun no se recuperaba del todo, es más, estaba segura de que ese era exactamente el caso o quizás simplemente no había llegado la mujer que lo hiciera reír y que lo hiciera olvidarla, no del todo. Eso no estaría bien, sino que lo hiciera darse cuenta que podía volver a ser feliz, que podía volver a amar con igual fuerza e ímpetu. Simone aun recordaba como había ido evolucionando su propia relación, comenzando seguramente de la peor manera posible, pero finalmente ahí se encontraban, sentados en Central Park hablando como si fueran grandes amigos…no lo eran, pero estaban a punto de hacerlo, eso Simone lo sabía y podía incluso anticiparlo.

-Oh, imagínate si un día nos aparecemos delante de su puerta. Tu, yo y Max diciéndole que encontraste una familia exprés…seguramente a la pobre de tu madre le da una ataque-Simone no pudo evitar imaginarse la graciosa escena, seguramente sería algo divertido para ellos, pero no tan divertido para la madre de Matt. Negó con la cabeza mientras la sonrisa se iba opacando levemente, aunque la sonrisa en su rostro nunca desaparecía por completo cuando estaba en tan buena compañía, especialmente en la de Matthew. No muchas personas podían llegar a comprender al hombre que tenía a su lado, aquel tipo serio y que parecía hasta frio dentro de sus trajes de diseñador, pero para ella era mucho más que eso. Simone no se había dado por vencida cuando lo había conocido, el conocer que había bajo el muro que Matt ponía para con las demás personas había sido una de las metas de la muchacha y había logrado conocerlo, quizás no tan a fondo, pero ambos habían compartido cosas de sus vidas que no eran fáciles de contar. Y el hecho de que Simone realmente y seriamente estuviera pensando presentarle a Max al hombre que tenía justo al lado, era una cosa extraordinaria y no significaba nada más que un gran abrazo de confianza. El presentarle a Max era simplemente decirle: No me hagas arrepentirme de esto.

-En serio, Basta Matt. Primero dejas a Julia plantada por mí, y ahora te tomaras un día de descanso para acompañarme a mí y a mi hijo a un parque de diversiones. Me harás llorar-bromeo mientras lo miraba con una pequeña sonrisa encantadora. Simone no solía presentarle a muchos hombre s Max, en realidad a ningún hombre, quizás porque sabía que eran temporales o porque sabía también que su hijo estaba buscando en cada uno de ellos una figura paternal. Y aunque lo negara Max era una de las principales razones por la que salir era algo complicado para la rubia, ella no venia sola, si comprabas el paquete Simone, tenias que soportar a un inquieto muchachito de seis años que correteaba por todos lados.-No muchas de mis amistades conocen a Max-susurro la muchacha después de unos segundos de silencio, sabía que había bromeado hace un minuto atrás y ahora estaba completamente hablando en serio.-Solo aquellos que realmente valen la pena…-volvió a agregar después de mirarlo fijamente a los ojos y sonreírle abiertamente.
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Re: Cuando no tienes tiempo ni para respirar {Privado}

Mensaje por Matthew H. Woodward el Mar Jul 19, 2011 9:28 am

-A mi madre le encantan los niños. -comentó él- Creo que si apareciéramos los tres ante su puerta, al principio se asustaría un poco, pero siempre ha dicho que sólo quiere que sea feliz, así que... -rió él.

Sabía que su madre se sorprendería si él apareciese en su puerta, anunciando que había formado una familia, incluso aunque fuera mentira. La mujer nunca diría nada, a pesar de que pudiera parecerle precipitado, pero con el tiempo se acostumbraría a lo que fuese con tal de que su hijo fuera feliz. Él no salía demasiado; primero, porque no tenía demasiado tiempo para dedicarlo a salir con chicas y; segundo, porque no había superado del todo la muerte de la única mujer a la que había amado. No era que buscase alguien como ella o que tuviera miedo de volver a perder a alguien importante. Lo que sucedía era que, en el fondo, se sentía culpable de su muerte. Ella había muerto en un accidente de tráfico porque él no pudo llevarla a visitar a sus padres y tuvo que ir ella sola... No, definitivamente no había superado el trauma que aquel duro golpe había supuesto para el joven productor. También había un problema de confianza, puesto que le costaba fiarse de las jóvenes que se acercaban a él alguna de las noches que él salía de fiesta. Con Simone había sido diferente porque las cosas no podían haber comenzado peor. Lo suyo había empezado mal para terminar avanzando de una manera que había pillado por sorpresa al chico y, por lo que sabía, a la rubia también.

No pudo contener una alegre carcajada y empujó suavemente, en tono jocoso, a su amiga, cuando ella hizo alusión al hecho de que terminaría por hacerla llorar. Después, silencio. Ambos se quedaron mirando al frente, guardando un cómodo silencio, después de aquella broma. Matthew esperó a que la rubia hablase y no pudo evitar dedicarle una de sus más sinceras y amables sonrisas al escuchar las palabras que ella pronunció a continuación. Ya imaginaba lo que ella acababa de confesar. Ella no se lo había dicho nunca, pero si él fuera padre, tampoco le presentaría a su hijo a la primera chica que conociera. Aquello le hizo sentir especial y pasó su brazo sobre los hombros de la rubia para acercarla a él en un gesto dulce y cariñoso. Besó su coronilla y aspiró el dulce aroma de su cabello antes de apoyar su cabeza sobre la de la muchacha.

-Ya verás lo bien que lo pasamos. -dijo él, absolutamente convencido.

Aquellos gestos cariñosos eran algo inusual en él. Todas aquellas muestras de afecto las reservaba para las personas más importantes de su vida, tan importantes como lo era Simone. Si alguien le hubiera dicho que aquella cita desastrosa hubiese terminado convirtiéndose en aquello, él no se lo habría creido.
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Re: Cuando no tienes tiempo ni para respirar {Privado}

Mensaje por Simone A. Sheridan el Mar Jul 19, 2011 11:45 am

Max era lo más importante de su vida. Para ella no había sido fácil salir adelante con el pequeño muchacho, claro que no, toda su vida y gran parte de su adolescencia no había sido nada más que una muchacha irresponsable, misma irresponsabilidad que la llevo a embarazarse con tan solo 19 años de un tipo que no conocía del todo bien. Pero no se arrepentía, claro que no. El había llegado a su vida para ordenarla, para abrirle los ojos y hacerle ver que hasta ahora no estaba viviendo bien. Pero Simone aparte de agradecer de tener un hijo como Max, también se sentía increíblemente culpable, de haberle negado una infancia normal, de haberlo criado sin un padre presente y con una madre que estaba bastante alejada de la madre que te llevaba cada sábado a los partidos de futbol. Y Simone nunca antes en su vida había querido ser normal ni seguir reglas ni menos ejemplos, pero esta vez sentía que era necesario, ser como otras madres para que Max no se sintiera extraño, ni raro. Aunque ella continuo con su estilo, después de todo ambos eran felices, aunque la rubia tenia miedo del día en que Max creciera, le aterraba pensar en el día en que el seriamente le preguntaría por su padre. Ni siquiera quería pensar en como reaccionaria el, cuando supiera que ella había sido la gran culpable de alejarlo de su padre, de hacerle creer que el no estaba presente por voluntad propia…no sabia como miraría a su hijo a los ojos para decirle que ella misma los había alejado.

-Estoy segura de que lo será-La muchacha cerro por un segundo los ojos cuando sintió el suave beso de Matt en su coronilla. No estaba acostumbrada a recibir demasiadas muestras de cariño de aquel hombre, seguramente porque habían ido construyendo su relación poco a poco y no era mas que una bonita relación de amistad, aunque Simone no tenia ni podía negar que se había sentido atraída hacia el, desde esa vez que se encontraron en la fiesta y se dio cuenta de que tenían bastantes cosas en común. Pero claramente Simone no iba a arruinar la amistad que tenían. Ladeo la cabeza para apoyarla contra la de Matt suavemente y no puedo evitar sonreír al imaginarse la imagen que otros debían estar viendo de ellos mismo justo ahora.

-Ven a comer esta noche-Simone después de unos minutos de silencio, que no le molestaban para nada, simplemente observando hacia el frente, como las personas solían recorrer Central Park, algunos rutinariamente revisando sus teléfonos, y otros entusiastas tomando fotografías dejando en claro que era su primera visita a Nueva York, se separo ligeramente para girar su rostro en sentido para quedar justo en frente al de Matt, acerco una de sus manos para ordenar con simplicidad el cuello de su camisa-No te preocupes, no tendrás que soportar a mi madre que se ira a donde una de sus amigas a jugar Bingo o algo así-Simone soltó una pequeña risa mientras rodaba los ojos, como si no entendiera que podían verle de divertido al bingo, lo que realmente no sabia es que su madre iba a donde sus amigas, pero a beber un par de tragos y a hablar de los últimos romances e infidelidades en el mundo de sus desconocidos-Max estará…y podrás ver lo rico y estupendamente bien que cocino, lo que se traduce a que ordenaremos comida china…-dijo intentando convencerlo mientras soltaba una carcajada risueña y encantadora, mientras hacia un gesto adorable, como intentando convencerlo de esa forma que la acompañara aquella noche-No puedes seguir viviendo de perritos calientes…-termino por decir como si aquel fuera el argumento mas convincente de todos.
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Re: Cuando no tienes tiempo ni para respirar {Privado}

Mensaje por Matthew H. Woodward el Miér Jul 20, 2011 12:26 am

Matthew no era cariñoso, o sí lo era, pero no acostumbraba a serlo en público y rodeado de personas. No era uno de esos chicos que abrazaba y besaba a la gente en medio de Central Park a una de las horas en las que el parque estaba más concurrido de lo normal. Sin embargo, con Simone las cosas eran diferentes. Era como si la rubia muchacha que tenía a su lado le contagiara algo de su espontaneidad, de esa espontaneidad que él había poseído en algún momento pero que, con los años y el trabajo, había ido perdiendo poco a poco, sin darse siquiera cuenta. Eso era lo que más le gustaba de Simone, que siempre parecía dispuesta a dejarse llevar en cada momento y que con ella, él se comportaba de una manera mucho menos rígida que de costumbre. Se entretuvo jugando con mechón de aquella desordenada cabellera rubia pensando en qué verían los demás cuando les mirasen. Probablemente muchos pensarían que no eran más que una de tantas parejas que aprovechaban la hora del almuerzo para encontrarse en el parque y pasar un rato juntos antes de volver cada uno a sus respectivos trabajos. No podían estar más equivocados, puesto que Matthew y Simone no eran más que un par de amigos que se habían encontrado por casualidad y disfrutaban de unos momentos juntos. Matt mentiría si dijera que nunca había pensado en Simone como en algo más que una simple amiga, pero su miedo a estropear su incipiente amistad nunca le había dejado dar un paso más. Además, él estaba bien siendo solo amigos, no buscaba ni necesitaba nada más.

Después de unos minutos en los que ambos guardaron silencio, la rubia muchacha volvió a hablar, invitándolo a cenar con ella y con Max aquella noche. Aclaró que su madre no estaría, que solo iban a estar ellos tres. El moreno se sorprendió por la precipitada invitación, pero sonrió ampliamente. No tenía planes para aquella noche y, aunque los hubiera tenido, pasar un buen rato en compañía de Moone y aquel muchachito al que todavía no conocía. Ella colocó con simpleza los cuellos de su camisa y, cuando hizo alusión a su mala alimentación dejó escapar una carcajada.

-Sí, bueno, creo que estaría bien dejar los perritos caliente por una noche. -comentó como si realmente aquello fuera lo único que él comía- ¿Necesitas que lleve algo? -preguntó.

Educado, como siempre. Así le habían criado sus padres y aquello no se olvidaba nunca. Su madre siempre le había dejado claro que, cada vez que fuera de visita a casa de alguien debería llevar algo de comer, algo para el postre, algún tipo de regalo o, simplemente, ofrecerse para hacerlo. Nunca había pensado que su primera y desastrosa cita fuera a terminar en aquello, en una cena en casa de la rubia que, con el tiempo, se había convertido en alguien importante en su vida. Simone había pasado de ser una anécdota de una cita que no quería repetir a convertirse en una buena amiga con quien estaba deseando quedar, para lo que fuera. Lo mismo daba una cena que un pequeño paseo o compartir una tranquila charla a la sombra de un árbol de Central Park como en aquel momento.
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Re: Cuando no tienes tiempo ni para respirar {Privado}

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